Un golpe a la cabeza

Que otra cosa no es el fútbol, sino ese cumulo de errores que se producen dentro del juego, por la insistencia de un equipo y la resistencia del rival, que beneficia para el que mejor saca provecho de ellos. Que otra cosa no es el fútbol, sino esos momentos y circunstancias que se engendran desde la propuesta táctica de uno y la contraparte para neutralizarlo desde el otro. La búsqueda del resultado tiene variantes y estilos según el pensamiento de los técnicos, todas las propuestas resultan válidas, pero ninguna es absoluta y tampoco es la garantía para ganar un partido, porque todo aquello que se intenta y lo que finalmente se consigue, no necesariamente resulta siendo una razón lógica, aunque exista una irrefutable realidad que los proyectos serios unidos a un trabajo sensato, brindan un plus adicional que tarde o temprano ayudan a lograr los objetivos.
 
Cristal y Melgar han llegado a las instancias finales de un torneo doméstico que ha estado sumido en la irregularidad de los equipos y que enfrenta dos estilos y filosofía distintos de la interpretación del juego. Por un lado Reynoso y su prédica al orden, la obsesión de priorizar el cero en arco propio y su disposición para neutralizar al rival agrupando gente en lugares estratégicos del campo. Ahmed en cambio, fiel a su estilo agresivo, asumiendo riesgos a veces al extremo y predominando el buen trato del balón, buscando con la contundencia arriba disfrazar las debilidades que ofrece la pasividad con la que se defiende atrás. Uno apuesta por controlar el juego con inteligencia para asestar el golpe en el momento justo y el otro que golpea siempre, intenta controlar el marcador buscando hacer más goles de los que pueda recibir.
 
La propuesta de Reynoso vino con mensaje en la botella. Dejando en el banco a Zúñiga y Fernandez, el rótulo de defender el cero y buscar alguna oportunidad que se presente generando subidas por las bandas se podía leer a kilómetros. Ahmed lo quiso nivelar desde la posesión y el traslado eficaz. Ante tanta pierna, la lucha por tomar el mediocampo, hizo un partido luchado con pocas situaciones de gol, aunque el marcador diga lo contrario. La advertencia de ambos bancos tenía la premisa de no verse sorprendidos, la elaboración se hacía escasa, cada uno resguardaba sus espacios dejando sin alternativas para el ataque en bloque. Ante tanta cautela solo quedaba apelar a que el gol debía venir mas por error del contrario que por la capacidad ofensiva de alguno de ellos.
 
Si algo relevante tiene este equipo de Reynoso es el aplicado orden en todas sus líneas, hay un trabajo dedicado detrás que ha logrado hacer de este Melgar, un grupo compacto que convence con su funcionamiento colectivo, su cuestionada rotación le da alternativas de tener más hombres que nombres, aunque la idea del técnico siga una tendencia de pensar más en no perder el partido que intentar ganarlo con variantes que requieran tomar riesgos. Tres defensas en medio, dos de contención y un solo atacante dependiendo de un solo organizador es la muestra, que Reynoso apuntaba en capitalizar las falencias de Cristal cuando buscara el gol y dejara abiertas las bandas. Por ello los goles de Melgar llegaron a través de Uribe y Quina que fueron junto a Rainer Torres –tremendo partidazo- los que daban el soporte a esa línea de cinco que variaba de lugar para defender y atacar de manera equilibrada.
 
Cristal en lo suyo, proponiendo siempre aunque se haya ido quedando sin nombres relevantes por lesión, ante la seguidilla de partidos pendientes que va pesando y pasando la factura. Ahmed la tenía clara ante un equipo que tiene como mejor propuesta el orden, debía ser cauto para defender con el balón y agresivo para romper los dos bloques de cinco que proponía Reynoso. Calcaterra fue gravitante hasta que le duró la nafta y Sheput hasta que las piernas dijeron basta. Da Silva sigue siendo ese prospecto de 9 que no necesita Cristal, sino nuestro fútbol peruano, pero aún le falta raza para estas lides.
 
Sin claridad para hilvanar jugadas, las malas entregas acompañaron a los dos equipos. Melgar marca el primero en error de las marcas de Cristal y este lo empata con horror del arquero ante corner de Sheput. La diferencia la hace Cristal de contra ante error rojinegro en ataque que deja fisuras atrás, con un penal que a primera vista no se discute, pero que se deduce finamente fabricado. La paridad final llega en otro error garrafal y complacencia en la marca, queda enganchada la defensa celeste y Quina define en la cara de Penny. Una suma de errores definía un marcador de un partido de trámite parejo, al final Ahmed quiso recomponerlo con más delanteros, que no necesariamente te hacen más ofensivo.
 
El campeón sale en Arequipa y Melgar tiene todo a su favor, en su casa, con su gente, con el resultado y su gran aliado la altura, solo dependerá de su paciencia, en estos sus 100 años le caería bien la celebración. Cristal también celebra sus 60 años y va en busca del zarpazo. Reynoso vivió como nunca el final de este partido, sabedor que toma el mango y que la copa solo depende de algo que es su razón de ser: "Primero me defiendo, después existo".
 

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