LA JOVEN SEÑORA Y LA VIEJA COSTUMBRE

El “catenaccio” es un sistema defensivo que fue inventado para no asumir riesgos en el fútbol, predispone el “cerrojo” con 8 hombres pensando en arco propio, con marca hombre a hombre y líbero flotando detrás de la defensa. Sistema que renuncia al espectáculo y resultadista por antonomasia, tiene etiqueta italiana que predominó en los 60’s pero que ha sufrido adaptaciones por la modernidad del juego y la óptica de los DTs amantes de este estilo que han tenido en Mourinho su mejor exponente, quien tiene tantos trofeos en su vitrina como detractores en la tribuna. Pero es un sistema válido, que colisiona con la revolución de Guardiola y su tenencia del balón, el toqueteo infernal para conseguir los mismos resultados pero de manera antagonista. Cuestión de estilos y también de consecuencias.
 
La Juventus pese a ser italiano, no es un exponente del estilo ultradefensivo, pues en el fútbol de hoy nadie se puede dar el lujo de mantenerse 90 minutos cuidando la puerta, porque las individualidades pueden demoler en un segundo todo el andamiaje con una genialidad y peor aún si en el rival hay más de un talentoso. Por ello con el marcador a favor los “bianconeros” con Carlitos como bandera, fueron a Madrid para arroparse en el medio y cortar los circuitos madridistas pero sin dejar de mirar a los ojos a Casillas. Inteligentes para aislar a James y someter al error a Bale, CR7 y Benzemá con un Vidal peligroso, un Tevez laburador, un Pogba sobresaliente ante la desidia de Pirlo y un Morata oportuno y demoledor arriba
 
Control mediano al inicio de la Juventus, luego manejo del balón del Real Madrid y también del marcador con un cobro dudoso a James. El punto de penal da a CR7 su décimo gol en la Champions y enciende la antorcha de la ilusión en el Bernabeu, que conforme sumaba ataques hacia valiosos a Chiellini y Evrá en la Juve que tenía un Marchisio dúctil para el desdoble y ante un Carlitos tapado, un Pogba en la mejor expresión del futbolista total para la recuperación y generación de ataque, aunque impreciso en el último pase. Equilibrio de ataques con su razón de ser en la lucha intensa del mediocampo, lugar donde nacen las ideas y que era compartido por el reparto de opciones. Gianluigi Buffon a desmedro de sus años, desde el inicio se hizo figura descollante. El portero italiano y su potencia de piernas le sacó sendos remates de Bale y otro a Benzemá y fue un envión anímico para su equipo.
 
Morata, un jugador con los genes del Real Madrid, que fue desechado por 20 millones y la imposibilidad de jugar ante tantas figuras, se convierte en el verdugo de capucha negra. En la ida dio inicio al triunfo y en Madrid simplemente fue el elegido. El español recoge un rebote en el área, la acomoda con el pecho y suelta el latigazo que castiga a Casillas que ya había sacado en un mano a mano, el gol de la garganta a Marchisio. Un marcador duro para el Madrid, pues en la remontada había que poner mucho más que gel y piernas. Allí el “catenaccio repotenciado” de la Juve fue vital para ser disciplinados y tapar bien los espacios, dejando sin opciones claras a un Real Madrid que fue diluyendo sus ansias y sucumbiendo lentamente.
 
La Juventus, disputará ante el Barcelona, su octava final de Champions, con su cuarto scudetto en el bolsillo y una historia rica en competiciones. Mientras el Real Madrid solo le hará oídos a la “maldición del campeón” que no permite dos títulos consecutivos desde que otro equipo italiano como el AC Milan logró en el 89-90. Se viene un partido de alto voltaje con dos estilos definidos. El de posesión y desequilibrio del Barsa y el explosivo como disciplinado del “bianconero” que pondrá en el césped del Olímpico de Berlin un duelo sudamericano de Messi y Neymar Jr ante Tevez y Vidal. Pero quizás el encuentro mediático esperado será la de Luisito Suarez y Chiellini, después del mordisco del último mundial.
 
El Barcelona primero debe definir el título de Copa del Rey y la Liga Española antes de pensar en Berlín, habrá un desgaste natural que Juventus, puede aprovechar y que irá preparando desde ahora, primero para utilizar el mejor sistema defensivo similar al “catenaccio” para frenar al tridente MSN y ser letales arriba A la joven señora por estos días no le disgusta para nada, la idea que para ganar la Champions, deba apelar a una vieja costumbre.
 
 

HALLO BERLIN

Era una epopeya para el Bayern remontar el 3-0 del Nou Camp, primero porque debía hacer el mismo marcador y después superarlo, cuidar que no le hagan ninguno y custodiar celosamente que el tridente asesino culé, no funcione y que todos sean relojitos para evitar darle espacios a Messi y no dejar por ningún motivo que frote la lámpara. El Pep había calculado todo en la pizarra, avasallar desde el vamos y meter al Barsa en su cancha. Cuidar los arranques de Suarez con Xabi Alonso de tapón y alejarlo de Neymar con el trabajo dúctil de Schweinsteiger. En 7 minutos Benatia empezó a ilusionar el Allianz Arena con un testarazo y ponía en ámbar un resultado viable desde la actitud de sus jugadores y toda la gente que hacía un mosaico gigante en la tribuna que mostraba “Una ciudad, un sueño".
 
Pero Messi y su banda, son especialistas en destruir sueños cuando se conectan sin necesidad de cables y su Wi Fi mental los enlaza casi sin mirarse, casi sin siquiera hablarse y solo les basta seguirse con los ojos para buscar el espacio justo, picar para el desequilibrio detrás de la defensa rival. Primero Leo con un pase exquisito para Luisito y este habilita a Neymar Jr. que define en la cara de Nuer. Emparejados en el marcador, favorable para el Barsa y cuesta arriba para el Bayern, que debía comenzar a remar de nuevo. El segundo vino de la misma manera y en medio tiempo de fútbol de alto nivel, el tridente hacía oído a la música y el Barsa avasallaba en el marcador final.
 
La obligación de una goleada utópica no amedrentó al equipo de Guardiola que nunca renunció a pelear cada centímetro de posibilidades, las tuvo claras, jugando contra las ansias, cuando el partido se hizo de poder a poder y también en el segundo tiempo cuando se aburguesó el equipo de Enrique, producto de la ventaja de la ida que le permitía sacar el pie del acelerador. Dominio permanente del Bayern pero no llegaba al gol por obra y gracia de Ter Segen, el arquero alemán que pelea el puesto con Neuer en su selección y que paradójicamente se convirtió en el otro muro de Berlin con camiseta culè. Sacando pelotas de gol, impidiendo el grito bávaro. La mejor de todas, una atajada a dos tiempos a Lewandowsk, que dejó la duda en la raya junto al poste.
 
Fueron varios los sustos en arco del Barsa, desde el empuje de Müller y una actuación memorable de Lewandowski que logra el empate en una jugada pintada que dejó en ridículo a Mascherano. Enganche por izquierda y amague por perfil derecho, sacando el toque sutil que dejó parado a Stegen. Crack total. La diferencia la hace Müller con un golazo premio a la insistencia aunque con una fiera lucha contra el tiempo, pero sacando el orgullo interior alemán. Un Bayern luchando hasta el pitazo final con una actitud digna. El 3-2 no alcanzó y Barcelona jugará en Berlín su quinto título de Champions League de su historia, esperando al rival del duelo entre el Real Madrid y la Juventus.
 
Un partido definitorio que encontró a un equipo alemán que no quiso sucumbir a la resignación y que dejó más que intenciones en la cancha, que quizás en la utópica posibilidad que hubiera podido remontar, le hubiera costado un desgaste físico descomunal que le hubiera pasado factura en la final. Este Bayern no tiene a Ribery, Robben y dista mucho de su mejor versión. Barcelona tiene otra realidad, disfruta su mejor momento, es finalista en la Copa del Rey, está a un triunfo del título en la Liga española y cuenta en su pico de rendimiento al tridente MSN (Messi, Suarez, Neymar) el sueño de lograr el triple título tiene color esperanza. Por ahora saluda en idioma Alemán. HALLO BERLIN.
 
 

GENIO de otra galaxia

Dicen que los genios del fútbol viven en una galaxia distinta, tienen su propio hábitat, sus estrellas brillan de otra manera y su vía láctea tiene marca registrada. Dicen que debe existir un Olimpo en donde reposan sus talentos y regodean sus ánimos, disfrutando un confort con privilegios, solo reservados para los que tienen el don especial de tratar bien al balón. Dicen que de cuando en vez, suelen hacerse mortales y aparecer en el momento justo, en una cancha de fútbol, para frotar la lámpara y desparramar gestos inmortales que alegran los corazones de los amantes del fútbol. Debe ser cierto, porque lo que hizo Leo Messi ante el Bayern se acerca mucho a esos rasgos de extraterrestre.
 
Y resulta difícil hallar otra explicación a este triunfo culé de marcador abultado, sin subrayar el nombre de Messi, si hasta las premonitorias palabras del Pep Guardiola "Así como está, Leo es imposible de parar" se cumplieron a plenitud, la pulga en tres minutos hizo un doblete espectacular y generó un desequilibrio que buscó todo el partido pero que le costó superar ante la marca escalonada y la buena disposición del Pep, que arrancó con línea de tres pero cambiando ante la avalancha culé en una línea de cuatro definida para tener solidez en el fondo. El inicio vertiginoso del Barsa originó que el mejor arquero del mundo se haga notar. Primero un mano a mano a Suarez, otro a Neymar Jr. y otro a Dani Alvez salvando con el pie. Neuer, era la figura del partido y el muro de Berlín puesto en el arco bávaro. Se jugaba al límite con un ida y vuelta a mucho vértigo, con un Barcelona punzante y profundo, pero un Bayern, solido por momentos y llegando con lo justo arriba. Lewandowsky ante desborde de Müller llega tarde y pierde la mejor ocasión.
 
Luis Enrique priorizó mantener cerrada las subidas de Lam tirando a Neymar por su lado y buscar las asociaciones de su tridente apoyados de un Rakitic siempre prolijo y un Mascherano que remendaba todo lo que se descocía. Pero quien conoce más su obra que su propio creador. En el complemento el Pep cesó el vértigo del Barcelona en base al mejor manejo del balón, un tiki taka pausado y lejos de su arco. Mejor parado en la cancha, se hizo corto aunque sin generar peligro para el arco de Stegen. Era un control del juego pero no del partido. La figura de Mascherano crece cortando avances y habilitando mejor. Las ausencias de Robben y Ribery, se hicieron notar más de lo debido. Pero el equilibrio estaba dado para jugar contra el reloj y partir a casa con las maletas llenas de esperanza. La mano de Guardiola se veía por partida doble en el Camp Nou que empezaba a impacientarse.
 
Pero ante un sistema defensivo escrupulosamente efectivo y las ansias por las agujas del reloj, no había otra, hay que tocarle la puerta al Olimpo, para que el genio se haga mortal y decida bajar a la tierra y nos regale un final feliz de goles. Y no fue uno, fue un doblete. El primero, Dani Alves roba un balón y de reojo habilita a Messi, quien pisando el área suelta un latigazo terrible que bate a un Neuer que parecía un muro inexpugnable. El Pep se exalta por la desconcentración de su defensa y Leo lo celebra efusivamente con la gente. Tres minutos más tarde, vino la oda al embrujo que tiene Messi en los botines. La recibe frente al arco y encara a Boateng, quien en su intento de adivinar el perfil, queda desparramado ante el amague de adentro hacia afuera que hace Leo a una velocidad vertiginosa y frente a Neuer, con segundos para decidir, la pica de derecha para hacer un globo de perfección y encanto, que se cuela junto a la desesperación bávara y la exaltación de la gente culé que se expande por el mundo entero. GOLAZO!!!... Una joya, un pedazo de gol que por su ejecución, sentenciaba todo en Barcelona y se escuchaba el aplauso eterno para esta genialidad descomunal, porque nos dejaba pensando en verdad de qué planeta ha venido.
 

Con un Bayern al borde del KO, el Pep arriesga y pone toda la carne al asador, buscando acortar la diferencia apuesta por ir al frente, pensando más en la revancha que el propio partido. Pero fue una acción suicida, con espacios este Barsa mata, el tridente de Messi, Neymar Jr y Suarez, desacomoda las intenciones y es letal de contra. Se vino el tercero casi en el epílogo y realmente fue una sinvergüencería de Neymar Jr. Balón robado y habilitación de Leo para que el brasileño defina con mucha calle y esquina por entre las piernas de Neuer decretando la diferencia marcada, para ir a la revancha con medio boleto en el bolsillo. Aunque con los alemanes nada es definitivo. Nada tiene final hasta que termina.
 
Solo queda darle gracias al barbas, por el fútbol, por los goles y por esta magia llamada MESSI. Gracias Leo, gracias GENIO, la única manera de vencer al Goliat del arco era con la honda del talento y la magia de tu botín (Te la debía del mundial). Dicen que los genios del fútbol son así, parecen mortales y resulta tan gratificante tenerlos en la tierra para disfrutarlos y admirarlos como exponentes máximos del fútbol, aunque a veces y solo a veces, pareciera que pertenecen a otro planeta y que son genios venidos de otra galaxia.
 
 
 

El Fuerte Apache

El cielo de Turín albergaba estrellas que se movían al compás de los cánticos de los tifosi en las gradas, que bailaban ansiosos y libertinos por seguir alargando esta resaca efervescente de embriaguez triunfal. Estos partidos de semis de Champions concitan la atención mundial tanto o igual que los partidos de mundial, el nivel superlativo lo amerita y siempre se espera en estas instancias, partidos vibrantes y llenos de adrenalina. Abajo en el verde, estaba el grupo, el plantel de esta Vecchia Signora que aparece repotenciado, con su scudetto bajo el brazo y sus ganas permanentes de querer devorarse el mundo de un solo bocado. El rival, un Real Madrid siempre temible, siempre prolijo y último campeón de Champions. El mundo paralizado esperaba un encuentro vibrante con buen fútbol y una lucha de poderes en el campo que debían definirlos los que saben jugar este tipo de partidos.
 
Salir a matar desde el banco, esa fue la actitud de la Juve. Generar peligro a partir del desconcierto que suele acompañar al Madrid, cuando sus individualidades andan dispersas y no se saludan en la cancha. Una actitud que requiere todo un andamiaje colectivo, para taponar las salidas del rival y disipar los atisbos de ataque merengue, teniendo el balón en su cancha. Arrinconando sus intenciones debajo de su arco. Fue muy temprano que Tevez encuentra un claro para pegarle con el alma, Casillas responde a medias y Morata –gran actuación- vacuna a placer. El mejor inicio del partido aunque no durara mucho tiempo. Antes de ir a la pausa CR7 de actuación intermitente empareja todo debajo del arco, James había errado previamente de “palomita” lo que pudo cambiar el rumbo, era hora de empezar de cero. El gol de CR7 tiene doble validez y puede gravitar en el desempate del Bernabeu.
 



Fue un partido que tuvo momentos de buen fútbol, pero también con algunos baches. Si la Juve se aplanó con el empate, el Madrid no tuvo determinación para buscar el triunfo, teniendo tan buena cuota de fútbol. A pesar de la intensidad que se jugaba, no trascendieron algunas individualidades, trivial Bale, desorientado Ramos de improvisado medio y despistado Isco que no es lo mismo que Modric, quizás James era el más claro con el balón aunque impreciso en el Madrid. Pirlo en la Juventus, demasiado discreto y Vidal bien controlado, solo Morata y Tevez que intentaban más con pasión que con claridad. El 1-1 era buen negocio para el RM y un dolor de cabeza por todo el cuerpo para la Juve. Alguien debía ponerse el casco y arriesgarlo todo.
 
Y tuvo que ser Carlitos, embanderando su cuerpo con decisión y en el mejor momento del Madrid, hizo una corrida memorable de 50 metros, con el corazón de Tevez, con los huevos de Tevez, para inventarse un penal que el mismo cobró con rabia y calidad, mostrando en la celebración el arrebato hacia los hinchas que lo idolatraban en la tribuna. Ese mismo arrebato que lo acompañó en los instantes finales en que Allegri decide su cambio y se fue puteando al mundo entero. Y es que Carlitos es así, siempre intenso y explosivo, quiere jugarlo todo de principio a fin, siempre con esa sonrisa dispareja en los instantes de júbilo y su cara de perro enojado cuando le chocan por atrás, al coche de su paciencia. Hoy su botín derecho puso la diferencia y sabe que en Madrid puede pasar cualquier cosa, incluso perder.
 
Si la Juventus hoy tiene un sello distinto, más que por individualidades es por el colectivo que ofrece, no es un dechado de virtudes, pero es meritoria la intensidad que imponen sus líneas, ha consolidado su sistema táctico, fortaleciendo su forma de juego, pero principalmente porque ha asumido como etiqueta, la personalidad de un Carlitos Tevez, que está en su plenitud física y madurez, es su goleador y máxima figura, que quiere la orejona y va por ella, para besarla en la cúspide de su carrera. Es la bandera turinense que la Vecchia Signora enarbola en su presente mediático que vive. Carlitos es el jugador determinante que desahoga la presión que meten los tifosi, con esa actitud de irreverencia y desfachatez para estar siempre mirando el arco contrario, que le ha valido su momento especial con la Juventus, que lo encuentra fortalecido y convertido en el jefe vigilante de este, su Fuerte Apache.
 
 
 

De una raza distinta

El rostro de Navarro es un gesto confuso entre revancha y satisfacción. El de Sanguinetti es una apología  a la decepción. Las tribunas del nacional vestidas de blanquiazul se van despejando, caras pintadas y gestos de tristeza que se van alejando, mirando de reojo como ese grupo reducido de gente, vestida de color festivo, hace loas y vítores por un triunfo en casa ajena.  Ha ganado Vallejo y se lleva a Trujillo esta Copa del  Inca,  dejando a esta gente de sentimiento grone, con la mesa servida, esperando el plato por segunda vez y mientras la muchedumbre se va perdiendo por las calles de La Victoria, se banca el escarnio del vecino de enfrente, que como siempre, regodea su mofa y festeja triunfos ajenos para asolapar su presente irrisorio.
 
Y Alianza quiso proponer como siempre y se hizo una tromba desde el inicio, el ímpetu de sus jóvenes quiso arrollar la cadencia y sapiencia de los hombres de Navarro. La movilidad de Cueva fue sacando de su sitio a los centrales trujillanos hasta pintarlos de amarillo y condicionarlos. Sanguinetti, incitaba el vértigo para arrasar con velocidad y cambios de ritmo. El “Armenio” pierde el gol de la tranquilidad, pero Miers culmina con un testarazo el centro de Cueva y explota el nacional. Pero lo que debía ser el gol de la tranquilidad, se fue haciendo un dolor de cabeza blanquiazul. Aquí es cuando se requiere la pausa, la vivacidad para correr menos y rotar el balón más. El dominio aliancista duró 25 minutos y salió a relucir el kilometraje de la gente de Vallejo, para apagarle el motor, quitarle la pelota y empezar a ser sólido y compacto para llegar con personalidad al área rival.
 
El que Cruzado y Miñan fueran libres lanzadores exquisitos que enviaban bombas de tiempo envueltos en papel de regalo, a las espaldas de la retaguardia grone, hablaba que Navarro había quebrado el ímpetu aliancista en base a sapiencia. Sanguinetti siguió insistiendo el mismo libreto, fuerza, vigor y pelotazo a ver que salía con Deza o el aguante del “Armenio”. Vallejo se paró en tres cuartos de cancha y jugaba con la ansiedad de Deza, un chico de extraordinarias condiciones pero que su gente le hace creer que es una flecha y que debe llevarse todo por delante. Las acciones se fueron emparejando, mientras Alianza chocaba contra sus limitaciones, Vallejo fue haciéndose dueño del escenario, el empate fue un premio a la insistencia. Mauricio Montes, libre de marca pone la testa al córner de Millán, iguales en el marcador pero distintos en planteamiento, un mensaje a la conciencia para la tienda blanquiazul.
 
El segundo tiempo fue un calco del tramo final del primero. Un Vallejo enseñoreado, un Alianza peleado con sus frustraciones. Si le era difícil defenderse más difícil era irse al ataque. Aquí el partido pierde intensidad y sale a relucir algo típico de nuestro fútbol: la Imprecisión. Qué manera de equivocarse los dos, no habían dos pases seguidos que no tuvieran una interrupción, una buena intención se diluía en una grosera habilitación. La ansiedad de uno la compartía el otro y el partido se fue ensuciando. Lejos de ser vibrante, era modestamente entretenido. Pero el punto de quiebre en el fútbol, parte siempre de los jugadores que trascienden. Ciucci se fue comiendo la cancha y las ganas grones, Cruzado gravitaba jugando de enlace, Miñan y su guante en el botín derecho, habilitaba mejor haciéndose más valioso que las corridas de Cueva o Deza que terminaban en los pies del rival.
 
El segundo de Vallejo vino por inercia, se caía como fruta madura. Había tocado la puerta más de tres veces de manera educada porque siempre la encontró abierta. Pero cuando era la hora de entrar, encontró a sus guardianes desatentos. Centro de  Requena por derecha, que conecta Cedrón, que había sido pifiado por todo el estadio, como si fuera su culpa el que Alianza no entienda que no solo se puede jugar con el corazón y se requiere otras alternativas de hombres y nombres. El frentazo, fue el cachetazo de respuesta, que Forsyth quiso impedir y terminó arrumado en su valla, como el orgullo blanquiazul que se hizo silencio en la tribuna. Cedrón, educadamente celebró su venganza deportiva, con los dedos al cielo. Los gritos cesaron, el baldazo de agua helada calo el alma de los que lo insultaron.
 
Vallejo lo pudo fulminar y pudo ser marcador de escándalo que no sorprendía a nadie. Chavez pierde en la culminación de una jugada colectiva y cerraba el partido, pero también tuvo su revancha. Alianza insiste más con el aliento de la gente que con sus posibilidades. Roba el balón Vallejo y hace la simple, corrida por derecha de Millan, que va mirando con propiedad el destino del balón y Donald le pone el guante para que Chavez conecte de “palomita” el tercero que pudo ser el cuarto o quinto, que mas daba, todo estaba consumado, la defensa aliancista era un manojo de dudas y lo que quedó del encuentro solo fue el reflejo de lo que pasó en el verde. Vallejo jugando con autoridad y jerarquía y Alianza insistiendo una y otra vez a pujar, intentar romper la pared con los puños, a seguir confiando que el arrebato y el aliento de su gente se sobreponen a la jerarquía que debe emerger en definiciones de esta categoría.
 
Alianza quiso jugarlo con el alma y le ganó la ansiedad, Vallejo lo jugó con la cabeza y ganó con la razón. Soy un convencido que el corazón sirve en el fútbol para animar y para luchar, pero en partidos definitorios no basta, hace falta la inteligencia y la paciencia para ejercer el control del balón y del juego, para bajarle las revoluciones al rival y llevarlo a tus dominios, donde puedas desmenuzar sus falencias, para liquidarlo con sangre fría, con ojos de sabiduría  y el instinto malhechor para darle el tiro de gracia. Creo que para estos partidos, uno debe sentirse hasta de una raza distinta. Pero esto no se trata de mí, se trata de ellos, los del Vallejo, que hoy se llevan merecidamente el titulo a Trujillo.
 
 
 

El maná del fútbol peruano

El fútbol es y seguirá siendo una pasión inconmensurable, insensata y hasta incomprendida, porque logra apaciguar los lamentos y disimular la frustración, sobre todo para el hincha peruano, ese que ha hecho del sufrir, un estado de ánimo natural, que se aventura a soñar que vuela alto, cada vez que se echa a rodar un balón y que siempre aterriza con las alas rotas, el orgullo magullado y el desencanto pintado en el rostro. Seguimos siendo cola de furgón en América y nuestros equipos peruanos no trascienden internacionalmente, pero el hincha no se resigna y busca satisfacer su sed de pasión, refugiando sus emociones con lo escaso que encuentra en la despensa del torneo domestico.

Y el hincha se ha bancado este Torneo del Inca, que recién en su etapa final ha podido desmadejar su concepción, su objetivo muy poco conocido y menos difundido. Han quedado los cuatro que mejor hicieron las cosas desde la perspectiva de lograr resultados óptimos en base al mejor uso de sus planteles, que a una buena disposición de sus equipos. Un torneo corto que ha medido capacidades colectivas y que ha dejado nombres nuevos y otros consolidados que han logrado ponerse en la palestra.

Meritorio lo de USMP, que ha partido literalmente de cero, apostando por un plantel nuevo y de largo aliento, con un promedio de edad muy joven, un DT astuto y aventurero, demostrando su dirigencia mucha seriedad cuando de traer extranjeros se trata. Se ha quedado por muy poco, pero nos ha dejado la sensación que su juego no es casualidad y si mucho de disciplina táctica. Quizás le cayó encima la historia de un Alianza más entero y ducho para afrontar partidos complicados. Pero ambos nos regalaron partidos intensos, más apasionados que estratégicos, pero igual de emocionantes. Quizás más el primero que el segundo. USMP pudo haberlo liquidado en Matute o pudo sentenciarlo en el Miguel Grau, pero el fútbol no se mide por intenciones.


Alianza ha reconvertido su esquema, su forma de jugar, ha dejado de intentar imitar el estilo “charrúa” y ha dosificado los hombres y los nombres. El “topo” se ha reinventado en estrategia y juega de acuerdo al rival. Aunque las intermitencias de su juego han podido costarle este cupo, ha sostenido resultados desde la pasión con la que se entregan sus jugadores, tranquilamente en esta semifinal se hubiera ido masticando ansias, pero desde el banco se ha tenido el temple para poner los nombres justos en el momento justo. Alianza tuvo la contundencia de esos boxeadores que reciben golpes mortales, pero que saben recomponerse y asestar el de KO.

En la otra llave la UCV ha superado a un Garcilaso que ya no juega a un solo estilo de pelotazo cruzado y provecho de la altura, porque tiene un nuevo aire y ahora intenta creación abriendo mas la cancha, intenta jugar más y desbocarse menos. Vallejo fiel al estilo de Navarro, con un planteo serio y meter por aire mar y tierra hasta agotar las municiones. Ambos equipos han cambiado su carácter, su estilo y aunque se cuestione la forma de la clasificación de la UCV, finalmente solo le da con justicia a quien no desmayó nunca y no dejó de luchar hasta el final.

Algunos podrán decir que si Maná de la USMP hacia el gol que falló clamorosamente y si el arquero de Garcilaso no fallaba por canchero, se podía estar hablando de una misma historia pero con distintos actores. Y es que el fútbol es así, no existe lugar para el “hubiera” porque es una lucha de oportunidades y circunstancias, que se generan desde la actitud con la que se sale al verde. Es una cuestión de momentos que dejan siempre la sensación que todo puede cambiar en un segundo, por una buena decisión o una mala disposición. Allí está la clave de la pasión.

Se viene una final con mucha expectativa y de seguro el nacional lleno. Y es que partidos como los que se han visto, le hace bien a nuestro decaído fútbol, es quizás esa inyección de ánimo y aliento que hace feliz a la mitad de un pueblo. Logra que las emociones vayan in crescendo y alivien las frustraciones que mantienen el corazón magullado. Ojalá y Alianza sea fiel a su identidad y Vallejo a su estilo, esperamos, deseamos, exigimos buen fútbol, hasta creo que lo necesitamos, porque los buenos partidos y los buenos equipos no caen como maná del cielo en nuestro abatido y demacrado futbol peruano.



 

ECHA MUNI corazòn edil

Perdonen si esta vez una lágrima se escapa, es por la emoción contenida que ha explotado en mil pedazos, cuando ha sonado el pitazo final en Huaral y que nos ha devuelto la vida. Ese mismo pitazo final que sentenció nuestras voluntades hace 7 años y decretó el castigo del destierro futbolístico, que nos hizo deambular por los quintos infiernos.  
 
MUNI querido, MUNI de mi vida, hay tantas razones para seguir desahogando el sentimiento, tantas cosas han pasado en este vía crucis interminable, este camino de espinas recorrido descalzos, mordiendo los labios de resignación y masticando un dolor injusto, insano y hasta sobrenatural. Esta hinchada fiel ha recorrido junto a tu camiseta cada tramo de amargura, ha seguido el camino cruel del averno y de la vergüenza y ha tenido que regresar hasta su propio génesis, para emprender el camino nuevo, el camino de la esperanza con aires de gloria. Ha sido un camino duro y degradante, pero allí estuvo tu gente devota, de fe inquebrantable que hoy siente una satisfacción de matiz inconmensurable. 
 

Perdonen el exceso de entusiasmo desbordado, pero hay tantas razones para seguir disfrutando esta alegría interminable que nos turba la razón, nos complace el espíritu y nos entusiasma los sentidos, en este epílogo del sueño añorado y tantas veces esquivo, que nos ha marcado el alma de sufrimiento, pero que al final nos ha recompensado la esperanza y engrandecido nuestro orgullo. 
 
MUNI querido, el sueño se ha cumplido, esos largos 7 años han marcado el alma como azotes en la espalda, fueron años que se hicieron siglos que hoy recompensan nuestra ilusión y el convencimiento que nunca debimos irnos. Y es que finalmente uno no termina de irse ni de despedirse del lugar de donde más lo extrañan. Es el mejor homenaje para el maestro “Tito” Drago que desde un lugar del cielo, hoy festeja en una nube. Es el mejor regalo para esta hinchada fiel y constante que siente un estímulo para seguir creyendo y seguir soñando. 
 
Quizás algunos solo lo admiren, pero los demás nunca lo van a comprender, esto no es tan solo un sentimiento, ni una pasión a veces inexplicable, esto es una RELIGIÓN, que vive en el alma de todos los que aman con desmesura esta camiseta, esto es un CREDO enigmático, que vive dentro de uno mismo, una exaltación febril, que solo lo entendemos los bienaventurados seres de corazón edil que nacieron con una franja tatuada al pecho.