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COMO NO TE VOY A QUERER


“Como no te voy a querer… Si eres mi país querido, el país bendito que me vio nacer”. Suena el cántico en las gradas con los peruanos que no quieren abandonar el mítico Maracaná y siguen saltando y gritando desaforados. Sus voces lejos de quebrarse por el lamento, se hacen más fuertes y se confunden con sus lágrimas, pero de orgullo, por su selección, por sus jugadores que ven desplomar sus últimas fuerzas en el verde y también por las de todo un país, que unido en una sola fuerza ha vivido esta final histórica de Copa América abrazados a una misma ilusión. La realidad le ha golpeado el pecho con desaire y desahoga su tristeza desgañitando su garganta y su voz pareciera ser más fuerte que los bramidos cariocas que vitorean a sus indiscutidos campeones en este templo del fútbol mundial.

Nada que reprocharte PERÚ. Aunque muchos hayan perdido la esperanza y te ningunearon por no saber entender la fatalidad y lo que significa un accidente en el fútbol. Pero al final comprendimos todos los peruanos el significado de la fuerza de voluntad para romper paradigmas, superar nuestras limitaciones y enfrentar al destino con actitud positiva, ser capaces de convertir un problema en una oportunidad. Pudiste hacer consciente lo inconsciente y fuerte de la cabeza para levantarte desde la adversidad.

Nos llevaste por los caminos de la perplejidad, la encrucijada y el júbilo extremo. De un comienzo impreciso y sinuoso quedaste al filo de la expiración. Te adormeciste en un letargo pero despertaste recuperando la memoria y nos regalaste ramilletes de flores de colores. Uruguay -amigo generoso- y su poderío fue un escollo que superaste con esfuerzo supremo y Chile, el rival eterno, el del clásico de nunca perder, fue la demostración magistral de nuestra identidad, nuestro ADN y la forma más hermosa de gozar un triunfo categórico que tuvo ribetes de epopeya futbolística.

Enfrentaste a un Brasil distinto a su tradición, mucho más pragmático y menos hechicero, ordenado y eficaz, a quien Tite le agregó una dosis extrema de AGRESIVIDAD. Gareca fiel a su convicción, hizo el mismo planteamiento de la debacle. Decidiste enfrentarlo más que reverenciarlo. Duelos personales patrones a definir. Fuiste valiente para disputar las condiciones y llevar el juego al límite. Pero si algo positivo tiene este Brasil son sus variantes de juego. Cambia de lado con propiedad y presiona sobre el trivote rival. Se recoge rápido y siempre se ve bien cubierto. Te destruye por las bandas. Lo controlaste hasta el sablazo inicial que emparejó un penal narcótico y duró como un soplo, hasta la cuchillada destructiva. Lo combatiste con sudor y lágrimas. Lo pujaste y lo tuviste a merced, pero la sapiencia de Tité reordenó todo y la estocada final llegó cuando tus fuerzas daban su último aliento. Allí quedaron regadas nuestras esperanzas, pero muy arriba del cielo quedó retratada tu dignidad.

Miraste a los ojos al gigante sin complejos. Es verdad que impusieron su jerarquía y superioridad en los momentos claves, pero nunca renunciaste a pelear. Esta historia no acaba con este final. Lo más importante es que se ha recuperado la CONFIANZA de hinchas y jugadores. La imagen del pasillo del campeón Brasil a nuestra selección es un RECONOCIMIENTO ante los ojos del mundo. No perder este protagonismo requiere seguir siendo COMPETITIVOS. El fútbol es el gran juego de las emociones, que sobrevienen en acciones y decisiones que derivaran en resultados y por ende sus consecuencias. En ello es factor importante seguir afianzado el COMPROMISO.

Pero cuanta ilusión generaste en todos nosotros PERÚ, y cuán grandioso te miramos, que nos cuesta conformarnos con este segundo lugar. Una señal de inconformidad que cuestiona entender la importancia de este subcampeonato, porque volamos imaginariamente demasiado lejos y aún tenemos nublada la reflexión. Solo nos queda dar las GRACIAS por todos estos momentos vividos y que nos han reconciliado como país y nos ha vuelto a unir en un gran abrazo de gol.

Como no te voy a querer, mi PERÚ querido, si eres el país bendito que me vio nacer.




PERÚ ALEGRE Y FINALISTA

PORTO ALEGRE ciudad de la alegría peruana, la que hoy se discurre por todo el cuerpo y se destila como nuestro pisco por cada rincón del país. El regocijo de cada corazón peruano que late más acelerado que nunca. El júbilo que estalla como fuegos artificiales y dibuja en el firmamento todas las emociones encendidas. Perú después de 44 años es finalista de una Copa América y como la clasificación al mundial, sentimos hoy que la espera vale la pena porque se disfruta con algarabía contenida. La resaca del triunfazo nos va a durar varios días, quizás toda una vida, porque noches como esta nos dejan con los ánimos inflamados y nuestros sueños en forma de balón tienden a ser más placenteros y celestiales.

Ganarle a Chile tiene un sabor distinto, por todo lo que encierra como clásico y rivalidad que suele traspasar las fronteras del tiempo y del fútbol mismo. Hacerlo de la forma tan contundente y en la instancia que se ha brindado adquiere un valor histórico. Un 3-0 lapidario, en un partido de un Perú dinámico con mucha personalidad, inteligente y solidario, superándose a sí mismo en una actuación redonda e inolvidable. 

Para doblegar a Chile era necesario neutralizar el origen de su juego, cortar muy arriba y desconectar a Vidal, Aranguiz y Pulgar, aislando el vínculo con Alexis y Vargas. Tarea demandante de mucho sacrificio y desgaste físico. Gareca plantea el 4-2-3-1 con variantes de 4-4-2 recogiéndose para presionar en cada sector, ocupar los espacios con relevos oportunos y ser vertical con disposición estratégica para llevar a Chile al desconcierto, convertirlo en la antítesis del equipo compacto y que caiga en un cúmulo de inseguridades. Chile fue asfixiante al inicio de los dos tiempos, pero se pegó un portazo con la eficacia peruana. Siempre que quiso generar, sus intenciones se cayeron como castillo de naipes.

Una noche soñada que empezó bien y se fue haciendo portentosa. Yotun nuevamente siendo el protagonista del juego junto a un Tapia gigante que terminó devorándose hasta el pensamiento de sus rivales. Zambrano en toda la dimensión de un Kayser, firme con carácter y autoridad y un silencioso pero efectivo Abram que es su mejor complemento. Sociedad en las bandas de Advíncula y Trauco con un Carrillo muy voluntarioso y Flores mordaz y efectivo. Cueva sin llegar a ese nivel de desequilibrio, sumado a la tarea del voluntariado y arriba un Paolo Guerrero en toda la plenitud de capitán de barco. Con toda la madurez que le brindan los años y la sapiencia de su kilometraje futbolístico. En subrayado y negrita está Gallese invulnerable, reivindicado y haciendo que cada atajada fuera como un gol celebrado. Mientras Perú fue una fuerza asociada, Chile apeló al brillo de alguna estrella solitaria. 

El primer grito nace de un centro que Carrillo no alcanza a cabecear y se la encuentra el “Orejas” Flores que mete la estocada para abrir el partido. La insistencia chilena genera espacios y de contra Zambrano lanza largo para Carrillo que saca al arquero. El centro de la “culebra” cae en el pecho de Yotun y con precisión de cirujano hace el segundo. En media hora pintaba para debacle chilena y gloria peruana. El mismo “Yoshi” se devora el tercero que hubiera sido lapidario. Pero estaba escrito que Paolo debía escribir su nombre. Tapia redondea la faena y pone una delicia. El “Depredador” se saca el overol y se pone el smoking, con autoridad elimina al arquero para definir al estilo callejero. Un CRACK de élite. En el epilogo Gallese ataja el penal a Vargas en un mensaje subliminal de que no hay nada que cambie cuando la luna decide alumbrar para un solo lado.

El futbol es cambiante como las personas y la vida misma. Perú enderezó el barco que andaba vacilante en su ruta mientras Chile que asomaba como sólido, vio pulverizada sus intenciones. En esta victoria, el factor mental fue muy importante, no se trata de incluir ningún chip de actitud y tampoco alguna sesión matinal de charla motivacional. El factor psicológico ya tiene base cierta desde antes del Mundial, hoy se trabaja en recuperar la capacidad individual, haciendo consciente aquello que el subconsciente genera como un factor limitante. Superarse a sí mismo anexiona el aporte al colectivo y fortifica el compromiso.

El solo hecho de pensar que Perú estará en el mítico Maracaná ante Brasil en la final de la Copa América, estremece las emociones. Una revancha después del papelón solo deja la alternativa de revertir el pasado haciendo un partido inteligente, de seguro con el doble del esfuerzo desplegado pero confiados en haber recuperado la memoria. Dejar los miedos afuera, seguir fortaleciendo la confianza y asumir que para que pueda surgir lo posible, debe intentarse muchas veces aquello que nos parece imposible. Pase lo que pase tenemos contento el corazón y sublime la confianza. Hoy somos un Perú alegre y finalista.

VAMOS PERU!!



EL DÍA DE SAN PEDRO


Excitante, conmovedor y altamente electrizante. Los peruanos hemos vivido en una semana momentos extremadamente opuestos, pasando de la consternación a la algarabía en una cuestión de horas. Perú está en semifinales de la Copa América por la ronda trágica de los penales, una instancia en la cual se anidan nuestros más afligidos recuerdos y frente a un respetable Uruguay más hecho para estos avatares del fútbol. Fueron instantes supremos que nos hicieron sacudir el corazón y elevar nuestra adrenalina al tope cuando Gallese atajó el disparo de Suarez y cuando el “Oreja” Flores le pega al centro y el balón pasa a un centímetro del pie de Muslera desatando un desfogue de emociones. Otra vez los astros alineados y el abrazo del alma de un país reconciliado en el perdón y la indulgencia en el nombre del fútbol.

Después de la debacle del 5-0 el análisis realista lo define como un Brasil perfecto y Perú anómalo e insólito. Los expertos lo reducen como un accidente del fútbol y parte del juego, algo difícil de entender para el común denominador. En el Arena Fonte Nova de Salvador, Perú tenía un desafío para recuperar el amor propio y curar una herida, con la consabida razón que una derrota sería una motivación de demolición mediática  pero también convencido del ofrecimiento para que se haga victoria nuestra gratitud.

Uruguay un rival durísimo al que debía hacerse una contrapresión evitando las posesiones largas y los cambios de frente. Gareca propuso un esquema conservador con un 4-2-3-1 de resistencia donde Zambrano fue el baluarte y Paolo aguantando arriba. Carrillo y Flores de medios externos tomando la salida uruguaya y el arranque de Suarez y Cavani. Asumir los riesgos solo cuando se den las condiciones. Uruguay desde su 4-4-2 mostrando su dominio por la capacidad y categoría de sus hombres. Perú decidido al aguante y resistencia consumada pero con nobleza para no claudicar temprano.

Perú no llegó a inquietar con claridad. Más preocupado en defender para después existir. Uruguay lo tuvo a merced. Primero Suarez adelantado, luego Cavani que se la devora debajo del arco. El Pistolero anota y Sampaio lo anula por Nández detectado en leve ventaja. En el 2T fue lo increíble para Uruguay y oportunísimo para Perú. Otra vez Suarez y un gran gol de Cavani que fueron cobradas por el VAR en posiciones de adelanto detectado en milímetros por la tecnología. Un tema controversial con fallas aún, pero que finalmente cumple con el reparto escrupuloso de justicia. Esta vez nos tocó a nosotros y perjudicó a Uruguay. Sin el VAR otra historia estaríamos contando otro tipo de lágrimas podríamos estar secando.

Mantener el cero costó un Perú. Uruguay tiró toda la artillería al corazón del área donde Zambrano y Abram se batieron con pundonor. Este puede que sea el mejor partido de Trauco y Advíncula, se taparon bien los extremos y se pudo desbordar mejor por el lado izquierdo. Paolo siempre es una preocupación arriba. No se pudo jugar bien y sigue siendo materia pendiente. Cueva y Yotun siguen imprecisos siendo los llamados a ser los más claros. Seguimos siendo predecibles y cuesta hacernos verticales. Seguimos distantes del equipo que nos seducía hace un año.

Las imágenes del júbilo en el vestuario son conmovedoras y dejan escapar alguna lágrima traviesa. Los rostros de satisfacción quebrantan la imagen del llanto desconsolado de Suarez, el goleador de élite que erró en el lugar y momento menos adecuado. El pistolero gastó su bala de plata y asumió su culpa sumido en un desgarrador dolor que hizo conmover hasta los más duros de corazón.

Te negaron más de mil veces Pedro. Te escupieron y vapulearon los mal llamados hinchas que confunden los sentimientos despertados y el mecanismo de expresión para sacar la peor versión del ser humano. La pasión por el fútbol puede convertirse en obsesión y nublar el comportamiento racional. Algunos creen que la selección no es la representación deportiva de su país, sino que es parte de su inversión personal y asumen el derecho de criticar con mordacidad una derrota y a subirse al tren victorioso con total desparpajo. Pero el fútbol es tan generoso que siempre brinda una revancha y un desagravio para quien tuvo un error propio de ser humano, pero también una indulgencia para los recalcitrantes que lo miran con el hígado, viven exiliados de sentimiento y desviados del corazón. Era el día especial para el resarcimiento, era tu día, el día de San Pedro.






RECUPERACIÓN MENTAL


Ganar era una posibilidad vinculada a la ilusión y a un deseo mental como la fantasía de llevarnos la Copa América. Empatar era una posibilidad real, perder también, pero jamás de esta manera, tan indecorosa y dolorosa que nos ha caído como una estocada en el orgullo. Cada uno de los cinco goles han sido puñaladas que nos fueron rasgando el alma sumiéndonos en una lenta agonía, hasta matarnos de dolor en una tarde fatídica. 

Es difícil encontrar explicaciones válidas cuando el resultado lapidario es una bofetada al mea culpa que asume Gareca como responsable directo. El planteo inicial táctico de un repetido 4-2-3-1 con Paolo de 9 y Farfán como 2da punta, buscó la presión alta y distraer la generacion de juego de Brasil que coaccionado por su gente buscó ser vertical con Firmino de 9, Gabriel Jesús y el veloz Everton.

El fútbol genera circunstancias que inducen al error involuntario. Nadie sale a perder menos a buscar la desgracia. Ante Brasil se puede someter la superioridad pero no cometer errores garrafales. Es como meterse a la jaula del León, se te cierra la puerta y te das cuenta que te olvidaste las llaves afuera. 

El inicio con dinámica solo duró 10 minutos. Error de posición genera la ventaja brasileña de balón parado. Cuando la mente empezaba a ponerse en alerta, llega la fatalidad vestida de groseria para Gallese, que sólo lo pueden entender los que alguna vez se pararon bajo los tres maderos. Exceso de confianza, negligencia o simple pánico escénico, vaya uno a saber. En menos de media hora remontar 3 goles ante Brasil ya es una acción titánica y tremendamente arriesgada.

El resto sólo es consecuencia de lo que generó la tormenta, dolor, desolacion y daños colaterales. Nadie se acordará del penal atajado por Gallese, porque nos ubicamos más en el efecto pero no en la causa. Es más fácil tirar leña al fuego sin ningún tipo de remordimiento. Hoy piden la cabeza de Gareca los mismos que lo enaltecieron y pusieron en el atril de nuevo redentor del fútbol peruano.

Duele mucho este papelón, nos remueve las tripas por la humillación. Pero antes de tirar la puerta pisemos suelo firme. Suponemos tener un gran equipo por los jugadores que tenemos y el ir a Rusia nos cascabeleo la memoria, pues no fue un factor de superioridad sino de causalidad. Esfuerzo si, pero tambien se alinearon los astros. A varios les ha pasado factura su actual momento y a Gareca le cuesta dejar de ser paternalista, prefiere apostar por seguir en su zona de confort. 

Quizás sea la hora de la toma de decisiones, pero tiene que ver con una voluntad de cambio. Lo radical y extremista sólo ocasiona fisuras y desgaste de tipo emocional. Gareca es el que sabe mejor que nadie lo que debe hacer. A los hinchas sólo nos toca renovar la confianza y hacer que este golpazo nos haga más fuertes. La fuerza de recuperación mental está en hacer consciente lo inconsciente. 
VAMOS PERÚ!!



FLORES DE BARRIO


La pandilla va en busca de su mejor exponente. Apuran el paso, se van pasando el balón, cruzan la calle y después de sacarle la vuelta a dos semáforos llegan a la casa. El más robusto lanza el grito: “Edisoooonnn…” y todos le hacen el corillo. El chico con cara de buenito saca la mano asintiendo que ya baja sin mediar palabra. Los chicos bajan a la vieja canchita de cemento, cuyos arcos de metal lucen oxidados por efectos del tiempo y la desidia. Es el lugar donde Edison a quien le dicen “orejas” ha desplegado su alegría, corriendo por los cerros de Collique y aprendiendo a valorar el amor por el fútbol en compañía de sus amigos entrañables.


Hoy figura de nuestra selección, Edison Flores, el engreído de Gareca estaba incómodo en la banca. Pero el fútbol es generoso y te da revanchas. Le tocó entrar en un momento en que Perú requería cerrar el partido contra Bolivia. Farfán aprovecha una contra imponiendo el músculo y habilita a Flores que pica como una tromba, en ese instante entra en un “Deja Vu” recordando sus días de travesuras en su Collique querido. Mete un freno espectacular que hace pasar dos defensas y saca al arquero de su lugar. Se perfila para su zurda, la pisa, la enseña pero no la suelta, amaga con lisura soltando un globito delicioso y el balón casi sonriendo besa la red haciendo explotar a un país entero. Un gol de esquina, de barrio y de palomilla callejero.

Bolivia no es igual que Venezuela, pero tiene una forma de jugar que siempre nos ha complicado más de la cuenta. Chumacero su mejor valor recarga su juego por izquierda y es quien mejor habilita a Martins. Por ello Gareca puso alguien con mejor lectura táctica. Polo por Gonzales variando de un 4-3-1-2 a un 4-2-3-1 que al principio no encontraba precisión para la profundidad, había dominio territorial pero sin imaginación. Se presionaba muy arriba asumiendo el riesgo que en el retroceso quedemos descompensados. Se neutralizaba pero se dejaba de jugar. La fatalidad nos toca la puerta temprano con un penal otorgado por el VAR. Lo más adecuado era empatarlo y mucho mejor que termine el primer tiempo.

Paolo tantas veces Paolo. Siempre determinante en situaciones claves. Cueva que aún no hace un partido redondo le puso el pase perfecto y en su arremetida Guerrero pareció recordar que en ese mismo Maracaná, el Rey Pelé hizo sus mejores goles. Hace una jugada de super crack, a velocidad supera la defensa y se la toca sutilmente a Lampe para abrirse un poco y pasar por detrás definiendo como los dioses. Era el empate que ayudaba a recuperar la confianza y avizorar un futuro incierto cuando ya no tengamos con nosotros a nuestro Paolo Guerrero. El puto amo del gol.
   
Si siempre reclamamos la falta de jerarquía hoy Paolo y la “Foquita” firmaron el acuerdo de hacer felices a todos. En el 2T fue muy distinto Perú, pudo ser más claro en los ataques, su paciencia no se hizo pasividad. Variantes de juego donde Guerrero y Farfán fueron determinantes. Impusieron su categoría haciendo que lo individual sume al colectivo donde seguimos en deuda. Paolo desde la izquierda le pone un centro al “10 de la calle” y como en el  Lokomotiv ruso conecta un cabezazo inatajable para el 2-1. Una actuación destacada de este par que cada día imaginariamente queremos inyectarles 20 años más de vigencia. Otro valor importante hoy fue Tapia y su capacidad para devorarse la cancha imponiendo toda su personalidad y contagiando al resto.

Aunque esta Bolivia haya sido muy distinta a la del 1T ante Brasil y tenga muchas limitaciones, es virtud de Gareca las prioridades que decide. Este triunfo reconforta en al ánimo, pero tampoco debe esconder la basurita debajo de la alfombra. Nos falta recuperar ese “punch” que nos hacía pensar que podíamos competir de igual contra cualquiera. Es cuestión de seguir confiando que el equipo va a crecer, necesita esa evolución. Brasil puede que sea local y la bestia de siempre, pero el fútbol ha cambiado tanto que ya no resulta loco pensar solo en no perder, se puede lograr algo mas, porque no?

El epílogo de este triunfo está en el rostro del “oreja” Flores celebrando ese tercer gol, que lo gritó con el alma, con la rabia contenida por sentirse importante y por todo lo que se le reprochó por el gol fallado ante Venezuela. Como decía el gran Daniel Peredo:“Paren las orejas, cuando aparece Flores, pasan cosas”.




PERDIDOS EN UN VAR


Gareca termina la conferencia de prensa con una frase “No me voy conforme con el resultado, pero si con el rendimiento”. Repasando el partido el cuestionamiento radica en la forma y no en el fondo. Esta Venezuela no tiene ninguna similitud con equipos de antaño. Ha trabajado bien la parte física y su renovación constante le da alternativas para sus variantes de juego. Se hace un equipo muy duro y complicado por el orden que impone en sus líneas y la forma de Dudamel para preparar los partidos. Se ha hecho fuerte atrás, trabaja bien la contención y le impone vértigo a la contra. No tiene la jerarquía de otras selecciones pero sigue progresando a grandes pasos.

El “Tigre” es consciente que Yotun y Cueva no recuperan aun su nivel. Carrillo no ha vuelto a ser el mismo del Mundial. La “culebra” pareciera estar cambiando de piel y su veneno haber perdido su poder letal. Por ello se entiende la formación de Gareca y el 4-3-2-1 nominal con rotación al 4-3-3 o 4-4-2 sin balón. “Canchita” Gonzales por Flores como aporte de Tapia y Yotun para priorizar el orden. Farfán en la función de ser el enlace para dejar que Paolo aguante en el frente. La cautela como síntoma de precaución y evitar sorpresas desagradables. Esperar en  tres cuartos de cancha, algo no inusual en el equipo, pero las circunstancias lo ameritaban. Perú parecía visitante y Venezuela el local.

En este tipo de partidos un gol inicial cambia el ritmo y condiciona cualquier planteamiento original. Con la vinotinto como protagonista Perú encuentra el gol en definición deliciosa de “canchita” Gonzales, pero que Roldan nos hizo tragar nueva saliva, cuando decide anularlo por un fino adelanto, luego de verificarlo en el VAR. El partido fue parejo y la impaciencia acompaño al equipo de camino al camarín. Un 2T con mejores variantes. Flores sin estar 10 puntos resulta más acoplado al grupo y suma en la elaboración. El ingreso de Polo fue una apuesta de Gareca para el desborde y no pasó de un regular intento. Carrillo jugó el epílogo sin tiempo de mostrar demasiado. Se reclama la actitud del DT pero es el que conoce de primera mano el estado físico, técnico y mental de sus jugadores.

El partido pudo definirse en forma contundente. Primero fue el VAR para anular el cabezazo de Farfan por un ligero adelanto de Trauco y luego la milagrosa mano de Fariñez -el joven portento de arquero que de seguro esta Copa América será su trampolín a Europa- luego que Flores se la había encontrado a dos metros de su arco. No se pudo hacer un partido bueno pero quizás uno que puede denominarse como correcto y al final el resultado no se ajusta a lo que sucedió en el verde. Perú tuvo los méritos para ganarlo, pero jugó como para solo empatarlo. No es malo el resultado si se gana el próximo partido, pero sobre todo se recupera el nivel de los que marcan el orden y el equilibrio del equipo.

El VAR es una herramienta tecnológica que se ha impuesto como ayuda para los jueces a impartir justicia. Hoy resulta negativo para los que prefieren que el margen de error sea parte de la fiesta del futbol y otro sector opina que brinda la seguridad que ningún cobro tenga visos de ilegalidad. Pero de una u otra manera –como hoy a los peruanos- va a generar una obligación a mantener contenido el grito y congelar la celebración, hasta que el árbitro corrobore que nuestra alegría tiene fundamento válido. Si es a nuestro favor –como en el Mundial- de seguro nos quedaremos callados, pero si es en contra nuestra  –como el de hoy- nuestra bronca tendrá una motivación cuestionable.

Hoy en el Arena do Gremio de Porto Alegre, Perú pudo ganarle a Venezuela en condiciones normales de apreciación del árbitro, pero tuvimos que mordernos los labios de impotencia dos veces y devolver el grito a la garganta por orden de la tecnología. Un empate que nos ha dejado a todos los peruanos con un trago desabrido en la boca y perdidos en un VAR.


UNA CUESTIÓN DE CONFIANZA


Una nueva Copa América y otra vez se vuelven a encender los faroles del entusiasmo post mundialista. Perú integra el Grupo A junto a Brasil, Bolivia y Venezuela. El 15 de junio en Porto Alegre es el debut frente a una Venezuela que ya no es la misma de antes –ninguna selección lo es- y será un escollo difícil de superar. El primer partido resulta clave para presupuestar la estancia larga en Brasil.


La lista final de Gareca tiene nombres que no tienen discusión y otros que despiertan el debate frecuente en el hincha y el periodismo que asume discordancias que obedecen más a gustos personales o comparaciones antojadizas que a un análisis técnico consecuente. El tema Pizarro rompió los cristales del equilibrio emocional. Primero Gareca que en su afán de reforzar su decisión de convocatoria, expuso una autoexclusión de Claudio y la respuesta del “bombardero” fue un misil que terminó por destruir –lo que quedaba- cualquier escondida intención de invitación. El “Tigre” en su afán de mantener su diplomático discurso en ritmo de milonga, se excedió en la motivación y recibió un cachetazo irrespetuoso con letra y música de Reggaeton.

El retorno de Zambrano tiene un mensaje claro de Gareca, atrás requiere un hombre de carácter, ese que le ha jugado en contra del central y que se espera los años hayan hecho mella en su personalidad, no por nada se hizo el viaje hasta Suiza a observarlo. Finalmente el “Tigre” terminó brindándole una oportunidad al “Leon” para compartir el mismo hábitat futbolístico. Lo de Aquino tiene un inoportuno fundamento médico y Ramos solo es la “sombra” del mundialista. Se quedaron fuera Joel Sánchez y Da Silva al igual que Arias y Cartagena, que en teoría pudieron ser  interesantes recambios. Gareca siempre ha priorizado el grupo, por encima de los nombres, en el tiempo lo ha fortalecido con jugadores que han sabido suplir las ausencias y prevalecer el plantel por encima de un equipo.

En el análisis de los últimos partidos jugados por la selección, se ha visto un desequilibrio entre líneas y desfases para mantener el ritmo de juego. La constancia de Gareca para vigorizar el estilo que postula y el respeto a la identidad, desde una salida pulcra, triangulaciones con mucha dinámica para buscar el control del juego y la descarga vertical lo hicieron demasiado predecible, algo que los rivales le tomaron la mano y le complicaron poder jugar bien -no bonito que es diferente- haciéndose difícil ganar con propiedad que siempre es importante, sobre todo a equipos que tienen similitud en características técnicas y sistemas de juego.

De cara a la Copa América Gareca busca priorizar en la selección un cambio estructural en el juego. Para ello se nutre de jugadores de mucha versatilidad, entiéndase esta cualidad a la capacidad de adaptación con rapidez y facilidad a distintas funciones que el futbol moderno exige. Polo y Hurtado que pueden ser cuestionados cumplen con ese requisito al igual que Carrillo, Cueva o Flores que en su polifuncionalidad son útiles para los enroques. De los nuevos “Canchita” Gonzales ha resultado una grata alternativa, no solo brinda desborde en banda, hoy es más dúctil y ha sumado una vocación defensiva con salida prolija. A ello hay que sumarle las variantes que Gareca intenta aplicar al sistema para que los movimientos posicionales no perjudiquen el esquema táctico, mejorar la sincronización cuando la presión alta genera descompensaciones en el retroceso, controlar el vértigo y que la paciencia no se convierta en una peligrosa pasividad.

Costa Rica ha sido el primer ensayo que deja una satisfacción equilibrada. Buena por el resultado ante un rival que fue exigente y tranquilizante por la seriedad como fue asumido el encuentro de manera colectiva aunque se hayan visto altibajos propios de estos partidos amistosos. Ofensivamente aplicados con mucha dinámica en el arranque y defensivamente laboriosos con una pareja de centrales Araujo – Abram que ha traído consigo el punche y pegada argentina. Tapia respaldado por un Gonzales sorprendente y Ruidiaz en su mejor versión con la selección. Cueva arropado por Gareca nos regaló una pintura de gol, a desmedro de la cintura del central tico y que por esta noche lo ponemos en un cuadro en la sala de la casa.

Se viene Colombia, rival con más fuste y que es nuestra imagen y semejanza contra quien siempre se nos hizo complicado hacerle buen juego. Es el último ensayo antes del viaje a Brasil y tomando la cautela del caso debe asumirse con la misma seriedad. Gareca desde la convocatoria ha dado muestras de seguridad en su criterio, dejemos que el “Tigre” siga haciendo su trabajo, siempre hay cosas para corregir, su crédito aún tiene saldo a favor y por ahora todo resulta siendo una cuestión de confianza.



COMO NO TE VOY A QUERER


“Como no te voy a querer... Como no te voy a querer, si eres mi país querido, mi país bendito que me vio nacer”...
 
Pero como duele esta derrota. Tanto como la anterior, pero esta es una congoja que rasga nuestra franja del pecho, porque es la despedida. Duele una vez más, por la forma como se ha generado, por todo el entorno apasionado que el pueblo peruano se había forjado en este mundial. Por todo ese tiempo que nos habíamos guardado nuestra emoción y explotado por cada rincón del mundo, donde han conocido en vivencia propia, ese amor que los peruanos tienen por su tierra. Duele tanto, sí. Porque el equipo entregó todo lo que tenía sin reserva, equiparando la misma devoción de su pueblo que lo acompañó en las tribunas de Saransk y Ekaterinburgo, entonando conmovidos el Himno Nacional. Es difícil esconder nuestra tristeza, pero debemos estrujar el pañuelo del desconsuelo y juntar las manos para el aplauso interminable, para mostrar nuestro reconocimiento y gratitud.
 
Ante Dinamarca era el partido clave para buscar la clasificación. La derrota nos condicionó jugar contra Francia, con la ansiedad de buscar obligatoriamente el triunfo. Era una epopeya, por el equipo francés y la constelación de estrellas que tiene y que cuando se unen hacen de su colectivo muy funcional, dinámico y letal de contra. Pero este Perú ha logrado consolidar su forma de jugar como una marca registrada y ha demostrado que puede jugarle de igual a cualquiera. Gareca con un 4-2-3-1, dejaba a Farfán en el banco buscando con Paolo presencia en el área y no dejar salida a Varane y Umtiti. Pero despercudidos de todo apasionamiento, diremos que a Paolo los siete meses de inactividad le pasaron factura. Un mundial es otra cosa. Farfán potencia al equipo y ante Francia, la única forma de emparejar el juego era con jerarquía. 
 
Francia ya tenía estudiado a Perú. Su 4-3-3 con Pogba, Kanté y Matuidi con mucha sobriedad para ser soporte defensivo y apoyo ofensivo a Mbappé y Griezman en extremos y Giroud, que entró para incomodar a nuestros centrales. Sin Tapia el reemplazo resulto siendo la consagración para Aquino. No solo para la marca, también para el juego mismo y pisar terreno ajeno. Yotun nunca termina de acomodarse por la presión de Kanté –un jugadorazo- el enganche de Griezman que ocupaba los espacios y las diagonales de Mbappé, que generaban desequilibrio. La salida peruana desde el fondo, fue donde Francia puso atención y la recuperación del balón se hizo en tres cuartos. La movilidad constante de sus atacantes desgastó a Rodríguez, que sintió el trajín. Santamaría, fue una vez más una grata realidad.
 
Si bien es cierto Perú ha demostrado mucha identidad en el juego, no es mal menor que el pelotazo a Paolo, nos hace tremendamente previsibles. Con mucho pressing la asociación de Flores y Cueva generaron la única opción de gol que Paolo define mal. Pelando más que jugando, pero nunca declinando. El propio Paolo pierde en salida y genera la jugada fatal, que termina en el gol que a la postre nos saca del mundial. El ingreso de Farfán fortalece al equipo que gana en la posesión. Carrillo -que ha hecho un mundial excelente- trasciende cuando encuentra espacios o cuando inventa generarlos. Cueva sin hacer un partido redondo, siempre es opción para el desequilibrio. Perú luchó, demostrando amor propio y no se dejó avasallar, puso a Francia en posición defensiva, dominó territorialmente, pero una vez más la efectividad ausente, nos carga la mochila de la capitulación. Francia es candidato a ganar el mundial, su profundidad debe crecer en la medida que pasen los partidos.
 
El resultado nos ha quebrado a todos. Las lágrimas de nuestros jugadores, son las mismas que derraman hinchas en las gradas pintadas de rojo y blanco. Son las mismas que enjugan hoy los 33 millones de peruanos que teníamos la ilusión encendida siempre, quizás algunas más exageradas que otras. Pero son lágrimas también de orgullo marchito, porque peleamos los dos partidos, nos pusimos al mismo nivel, sin ningún tipo de timidez. Quizás hoy tengamos que determinar que esa falta del control de las emociones, nos llevó a cometer los errores en momentos cumbres, cuando la sapiencia y el raciocinio son parte de la jerarquía, esa que se consigue con la competitividad de los jugadores y la trascendencia individual que logren en sus clubes. 
 
Perú ante los ojos del mundo ha dejado un lamento anónimo, de todos los que han resaltado la idea consciente del juego. Esa identidad de la que siempre anduvimos extraviados. La forma atrevida de jugar sus partidos sin importar quien está al frente. La exposición de sus nuevos nombres en la constelación mundial del futbol. La aplicación en la prédica de Gareca, que el futbol se juega con la cabeza y se ejecuta con los pies. Para que de una vez por todas, sintamos que no fuimos a participar simplemente y hemos entrado de manera directa a ser invitados de honor a la fiesta de la competencia mundial del futbol. 
 
Hay que ser conscientes que tenemos carencias y con muy poco los hinchas nos hicimos demasiadas expectativas y es natural, soñar es gratis y despertar a veces suele ser ingrato. Esas cuatro décadas nos hizo guardar mucho apasionamiento. El futbol siempre será regido por el resultado, es inevitable. Pero no es excluyente, que siempre será importante la forma como se llega a él. Aunque la desazón nos impida mirar más lejos, para afrontar el futuro, primero hay que poner los pies en el suelo. El recambio generacional incluye a una gran parte de este plantel, donde todos son necesarios e importantes, adicionando a esos chicos sub 20 que acompañaron la aventura mundialista.
 
Nos queda una última presentación. Australia por su forma de juego, puede ser mucho más difícil que Dinamarca o Francia. Pero aunque ya no sean valiosos los puntos, se espera sea una oportunidad para que el hincha peruano que empeñó la camisa e hipotecó su sueño mundialista, pueda gritar un gol peruano y celebrar un triunfo. Realmente se lo merece, porque en la tribuna fue el campeón mundial. Será la oportunidad que tenga esa muchedumbre de peruanos,  para despedir a su selección que se va con la frente en alto. Será una oportunidad para que todos nos sintamos una vez más representados y agradecidos. La ocasión para decirle mirándolo a los ojos y tocándole el corazón… “Perú, por tantas emociones vividas, como no te voy a querer”.

A LEVANTAR CABEZA

Que difícil se hace digerir esta derrota. Se hace un nudo de impotencia en la garganta, por todo lo vivido dentro de la cancha. Por lo cerca que se estuvo para alcanzar un triunfo. Por el esfuerzo y la entrega del equipo. Por todas las circunstancias que se han dado alrededor de este encuentro ante un rival tan difícil como Dinamarca. Por todo ese marco impresionante en un estadio ajeno por distancia, pero que se hizo tan nuestro por todos los corazones y almas peruanas que pintaron de rojo y blanco sus gradas. Un escenario conmovedor, desde el canto emocionado del “Contigo Perú” y el Himno Nacional, que nos hizo derramar lágrimas sinceras de emoción a los 33 millones de peruanos, viendo a nuestra selección en un mundial después de tantos años de espera. 
 
Nada que reprochar, demasiado por agradecer. Desde los huevos de Gareca para imponer su personalidad sobreponiendo al clamor popular. Dejando en el banco a Paolo, en una simple aplicación de teoría de conflictos. Cuando ya tienen bien analizada nuestra mejor opción, puede que escondida resulte mejor estrategia. El equipo parado en un 4-2-3-1 con Farfán de 9 y Carrillo con Flores para sostener la franja. Un comienzo intenso, el toque fino y velocidad para asociar el juego en la precisión de Yotun, los desbordes de Carrillo la entrega de Farfán y la habilidad de Cueva. Los  cambios de ritmo y de lado, trataban de desestabilizar a una Dinamarca que tiene oficio, es un equipo fuerte cuando hace bloques y trata de neutralizar al rival. El posicionamiento peruano, lograba imponer su ritmo, había un claro dominio y estábamos más cerca del área enemiga que de la nuestra.
 
Cuando Dinamarca despierta, hace la presión a nuestra salida. Sisto encima de Advíncula y Poulsen imponiéndose sobre Flores. Tapia sin espacios y Yotun tirado muy a la izquierda, obligaban a que Cueva o Farfán retrocedan más. La asociación se hizo más difícil de sostener para los nuestros y el rival impuso su dominio, manejando mejor el balón y salida más dúctil. Fuimos más emotivos que efectivos. Se crearon las oportunidades, pero no se concretaban y ello aumentaba la tensión. La fluidez del juego pasaba primero por controlar la dinámica que imponía Dinamarca, para pasar de defensa al ataque, siendo corto o largo según la necesidad. Carrillo en su mejor expresión fue el baluarte, para generarse espacios, para hacer las diagonales y el desequilibrio que extraviaban la contención danesa. Cuantas veces lo hemos dicho, si quisieras André, si quisieras. Este mundial puede ser tu trampolín de la consagración en un equipo de élite.
 
La jugada crucial y que marco el punto de quiebre, la creo Perú con una elaboración atinada, con mucha paciencia y sensatez para las pausas. Cueva se interna en el área, hace el freno y Poulsen que queda desairado se lo lleva puesto. Tuvo que sonar la alarma del VAR para el cobro del penal. Justo cobro en un momento crucial del partido. Cueva, con el globo terráqueo de la esperanza de los 33 millones de peruanos en la cabeza, asume la responsabilidad y le da muy abajo, con Schmeichel vencido, su disparo se fue perdido en la tribuna. Allá donde estaba el hincha peruano -el mejor del mundo- ese que primero en Buenos Aires, después en Miami, Suiza y en Rusia, ha hecho su propia historia, copando las ciudades, invadiendo los entornos ajenos. Ese hincha que ha jugado su partido y que sintió partirse en dos, ante esta oportunidad perdida. 
 
Para el complemento Perú ansioso y Dinamarca más consistente. Se creaba peligro, se llegaba al área, a veces solo con el talento, con las ganas, pero también con buenos momentos de futbol. El 4-3-3 que defensivamente obraba bien, ofensivamente movía la defensa danesa, sobre todo desde el desborde y la individualidad para internarse en el área. Con un Perú jugado, vino la fatalidad, en el único error defensivo compartido. No se retarda la jugada ni se hace presión cuando se pierde el balón y la contra es mortal. En un solo pase Eriksen queda libre para habilitar a Poulsen que enfrenta a Gallese y la pone por su palo. Virtud en salida danesa, única desconexión defensiva peruana. Un gol que nos rompió el corazón a todos.
 
No hay que desmerecer la entrega peruana.  Al final tuvimos momentos muy buenos, con más claridad cuando ingreso Paolo ante una defensa desgastada. Cueva y Carrillo generaron varias ocasiones, Rodríguez de cabeza y la más clara de Farfán, que hizo héroe al portero Schmeichel. Aquel taconazo de Guerrero, con recursos de crack, que a estas alturas estaríamos hablando de uno de los mejores goles de los mundiales. Fuimos eficientes pero la eficacia, fue nuestro peor rival. Nos tocó esos partidos, donde puedes amanecer jugando y el balón nunca va a entrar. Llamémosle suerte, fortuna, azar, destino o fatalidad. Algo de ello hubo. En el fútbol, la efectividad también requiere un poquito de esa extraña ayuda. 
 
Tanto tiempo el peruano oprimido, que en sus ansias su deseo escondió. Tanto tiempo esperamos este momento y un resultado adverso, en estas circunstancias, no nos puede sacar del contexto. Analicemos como llegamos al mundial, cuánto costó y cuanto hay que agradecer a estos chicos que hoy nos representan. Es natural la sensación de rabia e impotencia, pero lo más importante es que el equipo se la jugó entero y hemos empezado a competir, para romper la historia de la pelada participación. Como diría el gran ausente, Daniel Peredo “No sé si es justo, solo que es cierto”. Tan cierto como que el futbol no entiende de justicias y no queda más que mantener el aliento, para decirle a este grupo, que es hora de levantar cabeza, porque nada aun se ha terminado.
 
 
 

EN LINEAS GENERALES

Nuestra selección ha culminado su etapa preparatoria, sellando un empate a cero con Suecia y cerrando la puerta de la sala de ensayos. Ahora solo queda reposar el cansancio, adormitar los pensamientos y acomodar las valijas para partir a Rusia. Ha llegado el momento de empezar a cumplir el sueño aletargado por 36 años en las entrañas del deseo peruano de disputar una Copa del Mundo.
 
Gareca a estas alturas y con un record de imbatibilidad en el maletín, ha obtenido muchas conclusiones, sobre todo en capacidades de rendimiento. Esta Suecia, es lo más parecido a lo que encontraremos en los partidos del Mundial. Rivales físicos, muy ordenados y durísimos de entrar. Ya deben tenernos mapeados y con estrategias para frenar nuestras virtudes y atacar nuestras debilidades. La presencia de Paolo Guerrero, si bien es cierto es un bálsamo para el pueblo peruano, para Gareca, es un plus adicional, pero muy lejos de ser el nombre estelar, se ha trabajado –y mucho-  en el tema colectivo, respetando desde todos los ángulos, al plantel, proteger al grupo por encima de fomentar algún ego gratuito y aislado.

Con Paolo se gana presencia en área ajena, en los momentos que el equipo se hace largo. Si bien hemos ganado en dinámica, hay mejoras pendientes en el retroceso, para no estar descompensados. Gareca más que un dilema con Farfán, Carrillo, Cueva o Flores, tiene nuevas variantes según el esquema que decida. Con Cueva y Flores se tiene el control del balón, con Carrillo y la “Foquita” se gana en potencia por los extremos, algo que ayuda el trabajo de Paolo para enfrentar defensas duras. Lo importante se ha visto con los cambios efectuados, el equipo siempre mantuvo el mismo orden y funcionamiento. Algo rescatable del trabajo de Gareca.

En estos encuentros de ensayo, la medición no solo abarca los rendimientos individuales. Hay una evaluación de movimientos tácticos, posicionamientos, planteos defensivos y ofensivos. La horizontalidad del juego cuando el rival se hace difícil de entrar y la verticalidad con los cambios de ritmo, para buscar la sorpresa. En ello Gareca ha encontrado variantes para jugar de acuerdo al rival. Se ha mejorado muchísimo en la recuperación del balón, una falencia recurrente de selecciones en la historia. Se ha potenciado el estilo de juego y la identidad, con dinámica y precisión, para hacer el equipo corto con el toque elegante, pero muy fiero para hacer la presión alta. Es visible el compromiso del plantel, para hacerse muy solidario.

Los errores son parte del riesgo que se toman, hay repuntes físicos y técnicos, pero debe entenderse que cada partido es totalmente distinto de otro. No por el simple hecho que se juegue maravillosamente y se gane en partidos de ensayo, será la garantía de buen rendimiento posterior. Los partidos del mundial son otra cosa, se juegan con otra intensidad, por ello hay que verlos desde otra óptica. Las revoluciones son distintas y la adrenalina suele jugar en contra.

La frase “Están pasando cosas” se hace tan cierta. Las volvemos a recordar y siguen pareciendo increíbles. Para el hincha peruano, este recorrido ha tenido una cadena de sucesos, que lo han hecho evolucionar en su factor emocional. Ha reconciliado su confianza y fortalecido su ilusión, en cada lugar del mundo, en cada estadio, cantando el himno de manera conmovedora y convirtiendo su aliento incondicional, en un soporte vehemente de fidelidad descomedida.

Empieza el mundial para Perú, una gran oportunidad para trascender. Es verdad que nos gana la emoción y somos reacios a la mesura. Pero hemos esperado tanto para este momento. Va llegando la hora de disfrutarlo. Los peruanos ya tenemos el corazón en Rusia y solo nos queda retribuirle nuestra confianza a esta selección que ha logrado fundirnos en  unión, fe y esperanza. El rendimiento del equipo invita a soñar. La seguridad de Gareca en este nuevo jugador peruano, son la mejor garantía. En líneas generales.

TU AMOR ME HACE BIEN

Tu amor me hace bien, pero necesito saber cómo reaccionaré, cuando te sienta ausente, cuando los momentos felices sean escasos y mis sentimientos se pongan a prueba. Tu amor me hace bien, pero necesito experimentar y aprender de los errores. Solo así sabré cuán grande es lo que siento y cuanto debo mejorar para recompensar ese amor, que me hace tanto bien.
 
Otro triunfo y otra demostración que se va por el camino correcto. Otra oportunidad para revalidar la pasión del peruano que vive un estado de gracia y sumido en la embriaguez mundialista. Ese hincha que hoy embandera su pecho con orgullo y camina por la calle con su camiseta bicolor o se vuelca en muchedumbre al estadio en cualquier parte del mundo. Ese hincha que se ve reflejado en su selección, que solo le regala ocasiones para tener una sonrisa imperecedera. Ese hincha que hoy saborea su presente y mira con optimismo el futuro mundialista, sintiendo confianza y credibilidad en ese grupo que representa a su patria.
 
Islandia fue el rival aparente para mostrar cuan fuertes estamos de la cabeza –literalmente- por ese encadenado trance que pasamos cada vez que un equipo de juego frontal, con jugadores de físico superior, cimienta su juego en meter bombazos al área, donde siempre hemos pasado zozobra y mas expuestos a errores nos mostramos. Además resulta exigente al ser extremadamente ordenado defensivamente en el repliegue, formando una cortina de hierro infranqueable, obligando a la inventiva para penetrar el muro, con paciencia y movimientos adecuados, llevando el balón a zonas específicas de la cancha, buscando la oportunidad de profundizar y generar riesgo. Es cuando se debe ensayar en pleno partido, la rotación de puestos, los cambios de ritmo y variantes para equilibrar las acciones, acomodando el juego a nuestro antojo y conveniencia.
 
Rendimientos para resaltar: Tapia más sólido que nunca y Flores de buen “partner”. Cueva con mejor panorama por el medio. Carrillo sobresaliente en ese atrevido perfil que se necesita para romper esquemas y un Jefferson Agustin Farfán, en toda la expresión de CRACK, solidario, eficiente y eficaz, con un despliegue encomiable en bien del colectivo. En la dificultad encajamos un gol en pelota parada y aún falta ser más prolija la determinación para vincularse con el balón, buscando el control del juego. Un PT áspero y equilibrado, se corrigió en el segundo sin ejercer presión alta. A un equipo rustico, sin buen manejo del balón en salida, es mejor darle espacios que venga y triangular para salir desde el fondo sin rifarla.
 
Han quedado reflexiones y también algunas dudas, quizás solo de nombres, pues el funcionamiento que requiere el equipo para que se potencien, hace sinergia con la idea de Gareca, que en líneas generales, apuesta por un ESTILO DE JUEGO, no tenemos porque ser rústicos ni mecánicos, nuestra esencia es ese toque fino, la triangulación, la filigrana, a ello debe adicionarse la potencia, el musculo, la velocidad y precisión, requisitos ineludibles del futbol de estos tiempos.
 
Los partidos de ensayo son valiosos, cuando más allá del resultado se justiprecia la forma como se ha conseguido. Gareca viene apostando por lograr un modo de juego, una identidad que predica ejercerla de acuerdo al rival con quien se enfrenta y que prime el juego colectivo por encima de la individualidad. Este partido fue especial por la similitud del rival con Dinamarca y Australia, que permitió hacer ese juego en bloque vertical y al ras el piso, buscando la profundidad para desarmar un esquema defensivo a ultranza. En ambos partidos se hizo notorio ser uno mismo e imponerse al rival en base a una capacidad propia, no negociable.
 
Hay un balance positivo y existe una sintonía agradable en este amor de música ligera que genera en el hincha, pero requiere hacerse fuerte desde el aprendizaje de los errores, no hay que cegarse por un presente auspicioso, hay que ser permeable para aceptar que en la dimensión como se piensa afrontar el futuro en Rusia, debe existir mucho de raciocinio y sentido común, el ensayo es el mejor método para discernir las dificultades y superarlas, no solo con el marcador a favor, sino con un rendimiento que sea soporte de la confianza. Aunque falte aún parte del tramo experimental, de cara a la justa mundialista, se ha consolidado el amor filial entre el hincha y su selección, se ha esperado tantos años, pero hay que ir con calma, seguir experimentando de los errores y las falencias para fortalecer las virtudes y este amor por la blanquiroja siga creciendo y haciéndonos tanto bien.
 

 
 

EL INICIO DEL CAMINO

Si hay un hincha que hoy tiene el orgullo inflado en el pecho, como un globo de gas, ese es el peruano. Quizás se deba a ese kilométrico periodo de anonimato mundialista, la forma vibrante y excitante de la clasificación a Rusia o simplemente se trata de un estado emocional de desfogue, producto de una coyuntura política y social de un país éticamente destartalado, que encuentra en el fútbol ese bálsamo que permite calmar su decepción. Es la única explicación para lo que se vivió en el Hard Rock Stadium de Miami, que pareció el Nacional de Lima, con banderas y gente de rostros felices, comparsas y el aliento desgañitado del hincha, que ya no solo sigue a su selección a todas partes, ahora cree en ella y apuesta la camisa. Un marco impresionante que conmovió a todos por TV, una experiencia inmortal para los que cantaron el himno con lágrimas en los ojos y una daga de nostalgia en el corazón.
 
Estos partidos de preparación, antes de la justa mundialista, son tubos de ensayo, sondeos que hacen los técnicos, para evaluar el terreno que pisan y hacer las pruebas de sus equipos, sus sistemas y el funcionamiento colectivo más allá de una evaluación de rendimiento individual. Para Gareca fue precisa la ocasión, Croacia un rival con nombres descollantes y con similitudes a Dinamarca, primer rival a vencer en Rusia, el primer y más importante escollo a salvar.
 
Se hizo un buen primer tiempo, con el posible once titular y un 4-4-2 con variantes y cambios posicionales en los hombres de avanzada, con Farfán y Carrillo en buen nivel competitivo, Cueva y Flores más laboriosos que lucidos, solidarios para la oportuna presión alta, reduciendo espacios a una Croacia que no está aún en su pico de rendimiento, pero que tiene a un excelente jugador como Modric, al que Tapia anuló con marca posicional, siendo baluarte en la recuperación y el equilibrio con Yotun para la salida prolija. En defensa, un nombre para ponerle atención al rezo de contar con alternativas de titularidad permanente: Anderson Santamaría.
 
Hacer un partido con un buen resultado como este 2-0 ante Croacia apagando estrellas de la talla de Modric, Rakittic, Perisic, Kalinic y Mandzukik, tiene su valor agregado, desde la premisa de acostumbrarnos a esta sana costumbre de saborear la victoria, tuteando a cualquier rival y sus emblemas, jugando sin complejos y con mucha actitud. La templanza de un jugador, justamente parte por creer primero en sí mismo, en su capacidad física y técnica, para luego medirlo ante el rival. El primer gol de Carrillo, fue producto de provocar el error pujando y porfiando bien arriba, sin miramientos a los galones. El segundo fue una conclusión de imponer un estilo, una forma de juego autentica, del toqueteo y la sorpresa vertical, como alternativa valida y plausible de llegar a la red.
 
Gareca sigue encontrando esas variantes que requiere para el ensamble, basado en la versatilidad de sus jugadores, no es bueno hacerse predecible y que los rivales nos encuentren muy fácil la tuerca. El balón al piso, siendo muy ordenados para pararnos defensivamente, mucha movilidad cuando se recupera el balón y profundidad cuando se busca la verticalidad en ataque. Precisión para enlazarnos mejor con el balón y edificar el juego desde el fondo. Una idea de juego que se intenta fortalecer, jugando bien, que no necesariamente tiene que ver con lo estético, pero muy tácticos, para los relevos, el retroceso y copamiento de los espacios. En todo ello hay un porcentaje de riesgo que debe asumirse en cada partido y en ello se ve una buena disposición para encarar el reto con una buena cuota de valentía.
 
Era una oportunidad para ver a Benavente, aunque pisó el verde en un momento complicado, cuando los técnicos hacen las variantes. El hincha calenturiento desea ver al “Chaval” eludiendo rivales y anotando o que Beto da Silva sea el nuevo Paolo, No razona que con los cambios los rivales corren y meten, haciendo un partido más peleado que jugado. Lo importante en estos partidos es que con los reemplazos no se pierda la posición y el juego no decaiga, que se priorice el funcionamiento colectivo antes que el individual, apuntar a un plantel y no solo a un equipo. Este resultado es importante, pero solo es anécdota, hay muchas conclusiones que tendrá Gareca, el hincha por su parte celebra y tiene la sonrisa limpia, eso está bien, pero tranquilos, esto simplemente es un ensayo y solo es el inicio del camino.