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UN TITI BELGA

Antes de entrar a la cancha, para disputar la primera semifinal del Mundial de Rusia 2018, Francia y Bélgica ya generaban entre los amantes del buen fútbol, una extraña sensación de melancolía. De los dos equipos con la mejor expresión futbolística, uno debía marcharse a casa, dejando atrás la posibilidad de llegar a la instancia máxima. Las singularidades de las llaves de grupos los llevaron a una final adelantada. Una punición para los que esperaban que un partido de este calibre se exponga en el escenario del cierre del mundial.
 
Francia y Bélgica tienen semejanzas en su idiosincrasia, por efectos de sus realidades fundidas en la inmigración, que los acerca en sus árboles genealógicos. Semejanzas que también se dejan ver en el factor futbolístico y en el buen trato al balón. Francia un equipo muy físico, con una mutación constante y variantes defensivas como ofensivas. Mas oficioso para el buen posicionamiento y la verticalidad, antes que la propia posesión del balón. Bélgica por su parte, más versado con el balón, adecuado planteo ofensivo y el intercambio de roles. Un traslado optimo y uso a veces excesivo del vértigo. Ambos se parecen, pero no son iguales. 
 
San Petersburgo albergaba por última vez a uno de estos dos países. Muy al margen de sus semejanzas, cada partido es una historia distinta y alguien que lo tiene muy claro es Roberto Martinez, el DT de Bélgica. Ya había dejado ante Brasil su sapiencia, cambiando los roles de su tridente vertiginoso. Contra Francia hace un 4-3-3 con Witsel y Dembelé por fuera y Fellaini adelantado, en el intento de ganar la posición en el medio, más arriba suelta a Lukaku de 9 y retrasa a De Bruyne para que sea Hazard, el que busque el desequilibrio por el lado de Pavard.
 
Deschamps, reitera su 4-2-3-1 con Kanté y Pogbá delante de la línea de cuatro y Matuidi tirado por izquierda para desestabilizar a un improvisado Chadli. Muy abierto MBappe haciendo las diagonales para superar el cerco. Detrás de Giroud, juega el mariscal de campo Griezmman, que es el eje donde se referencian los de arriba, cuando los galos son ofensivos y el enlace para hacer la transición, cuando le toca asumir la salida. 
 
El inicio es explosivo con MBappe en un galope fulminante y una Francia intimidante. Es un primer aviso, pero una mejor disposición, fiel a su estilo, hace que Bélgica asuma el protagonismo. De Bruyne un jugador que juega de 8 con funciones de 10 o de 6 sin problemas, crece descomunalmente al igual que Hazard que encara sin remordimientos a Pogba o Kanté, desequilibra a Pavard y genera las opciones más claras. Lloris se hace muy determinante, sacando hasta tres pelotas venenosas. Los de Martínez dan la señal que saben por dónde hacer daño. Es esa primera hora donde Bélgica hace gala de su mejor expresión y el gol parece una cuestión de tiempo. 
 
Pero Francia tiene los hombres que imponen su capacidad y su jerarquía. Deschamps, reactiva su sistema para cortar los circuitos que conectan a Hazard y De Bruyne. Lukaku terminó estrellado contra los centrales que le ganaron hasta la personalidad. Le llega ayuda a Pavard con Matuidi en una función mixta y desgastante. Recupera el juego Francia. Griezmman maneja los hilos y crece MBappe que tira un lujo espectacular para habilitar a Giroud de cara al gol. Pero el 9 francés no es, ni tiene siquiera la pinta del “gato” Benzemá, aunque trabaja encomiablemente en otras labores, como para evitar la irremediable comparación. Courtois –igual que contra Brasil- se hace tan importante cuando Francia pone quinta. Le hace el “Cristo” a Pavard y le saca el gol, cuando mejor estaba Bélgica.
 
La tendencia de este mundial, el balón parado, nuevamente se hizo presente. Umtiti le gana por una cabeza a Fellaini y hace el gol de la clasificación. Una especialidad de la casa. Sus centrales son eficientes en ambas áreas. Bélgica no logra recomponer su esquema inicial y Francia se enseñorea en el juego y en la posesión, su ventaja física tiene el plus de no haberse desgastado tanto, en la etapa anterior donde definió todo en los 90 de juego. Bélgica insiste en una sola forma, centros buscando la humanidad de Lukaku, que más sonaron a desesperación que a una planificación.
 
La propuesta belga de irse al frente era temeraria, tomando en cuenta el vendaval que se hace Francia con espacios. Un asedio por todos los flancos, donde siempre el sistema galo, lograba imponerse. Bélgica no tuvo la efectividad que requería y el pitazo final lo encontró ahogado en intenciones. El oficio francés se impuso en el tramo final, sin sufrir demasiado ni tampoco alguna angustia que se le parezca. Bélgica era la seducción, pero Francia fue la determinación y el convencimiento.
 
Bélgica ha dejado un recuerdo nostálgico en el mundial. Rusia era la parada final donde recalaba ese ambicioso proyecto que se inició hace 20 años y que incluyó una reestructuración integral de todo su sistema. Un sueño que no tendrá realidad. Roberto Martínez, fue el elegido para impartir una filosofía de ser siempre ambicioso, sin temores ni complejos, asumiendo siempre el riesgo como parte integral de su funcionamiento. A su lado en el banco, estuvo Thierry Henry, un histórico francés, que irónicamente fue su máximo goleador y que hoy vivió un dilema de sentimientos encontrados. Son las cosas que brinda el fútbol. “Tití” ha sido parte de este proyecto, pero hoy, aunque no pudo clasificar con Bélgica, su corazón sintió una alegría interna. Francia, su país de origen, va a disputar la tercera final de su historia.
 

 
 

EL MAESTRO EN LA DERROTA

El Maestro Tabárez toma asiento con la dificultad de sus años y deja escapar esa sonrisa retorcida que lo caracteriza. El partido ha terminado y su rostro sosegado contrasta con lo que su equipo suele dejar en la cancha. El Uruguay de los pocos habitantes, pero que en materia de futbol posee un corazón gigante, una voluntad férrea, diamantina y un espíritu combatiente a prueba de conflictos. Ese equipo ha sucumbido ante Francia y ha quedado eliminado de la copa del mundo. Tabárez, ante la interrogante que han aprendido de la derrota, responde “Ninguna, se aprende solo de la primera, con las demás solo se sufre. No será la primera vez que ello suceda” Un mensaje contundente y didáctico que el futbol no termina en un partido, pues siempre hay lugar a otra oportunidad para volver a empezar.
 
Los rostros tensos y serios de los jugadores, cuando entonaban sus himnos, daban a entender que iba a ser un partido muy disputado. Con mucho nervio y entrega para disputar cada espacio de terreno, son los partidos predilectos para los uruguayos. Deschamps, lo sabía muy bien, pelearlo en el cuerpo a cuerpo no era mejor alternativa. Era mejor apelar a su gran cartel de individualidades y su poderío físico y técnico. Buscar la eficacia desde el juego, evitando la fricción y enlodarse en una contienda de músculo puro, que es un terreno delicioso para Uruguay. Evitarlo sin ensuciarse, es inevitable, pero esta Francia posee jugadores que saben aparecer con prestancia, en los momentos dificultosos.
 
Deschamps plantea el 4-2-3-1 nominal conocido, con variantes posicionales para el retroceso. Pogba más ofensivo, respaldado por Kanté y Tolisso, en un trabajo prolijo de recuperación. El tridente de siempre MBappe abierto por derecha, Giroud de punta y Griezman como enganche y en su función de mariscal de campo. El Maestro Tabarez con un 4-3-1-2 inicial que se hace un 4-3-3 en función de espera, a desmedro de quedarse sin volumen ofensivo. Stuani va por Cavani, más recogido y buscando tapar la salida limpia.
 
Juego cortado, soso y hasta limitado. La resistencia celeste versus la insistencia francesa. El flanco izquierdo de Uruguay el más asediado, MBappe pegado a la banda evitando subidas de Laxalty apoyado por Pavard que trepa seguido. En Uruguay Nandez sobresaliente anulando a Hernandez. Le corta el juego a Francia pero le cuesta encontrar el equilibrio. Suarez alejado de la escena, extrañando a su “partner” Cavani que por el planteamiento francés, tampoco iba a tener espacios, aunque no se puede predecir si ese par de potros indomables estando libres, alguien pueda estar ajeno a su galopada y esa bravura que les permite escribir la historia a su manera.
 
El gol es consecuencia del asedio francés. Tuvo que ser la pelota parada. Jugada preconcebida, lo cobra Griezzman a media altura y mientras la defensa guaraní tiene tomados a los atacantes galos, aparece de atrás Varane, se adelanta a todos y conecta de cabeza, la puso abajo, lejos del alcance de Muslera. La tuvo Uruguay. Cabezazo contra el piso de Cáceres, Lloris pone la mano milagrosa y evita la paridad.El plan uruguayo de mantener el cero hasta acomodarse y aguantar el vendaval galo, se fue al agua. Paradojas del futbol, la celeste mordió la manzana que tenía su propio veneno. 
 
Tabárez tira al “Cebolla” Rodriguez, buscando un apoyo a Suarez, que no se encontró en el partido. El cerco y anticipación francés lo anulan fácil al no tener a Cavani de referencia. El objetivo de buscar la paridad se esfuma, como el sueño de los uruguayos, cuando el que menos fallaba y el más regular de todos, le vio la cara al infortunio. Griezzman ensaya un remate seco y mordido que descoloca a Muslera. El arquero pone mal las manos, el balón se le escurre y se va adentro en un blooper que pone todo cuesta arriba. 
 
Con resultado puesto, Francia manejó mejor los tiempos, circulando adecuadamente el balón. Uruguay en su estilo, sin bajar los brazos, pero lejos del área. Se ve un equipo fragmentado que facilita a Francia el control del juego. No fue buen partido de MBappe, no le dieron espacios para desbordar. Pero esa preocupación minimizó a un Uruguay que no encontró formas de desbordar y buscar a Suarez.
 
"Hoy lo único que se terminó fue un sueño, pero después de que se termine este mundial van a haber más partidos, la Copa América. Así como se terminó un sueño van a venir otros que hay que tratar de perseguirlos y de conquistarlos". En el día del Maestro, Óscar Tabárez sentencia el epílogo de un momento de tristeza, con toda la nobleza de una persona que aprendió de las derrotas a ser cauto y paciente. Un hombre bueno que imparte a sus jugadores enseñanzas de vida y que tiene muy claro que para perseguir un sueño, cada mañana hay que estar bien despierto, para mirar a la realidad que se posa en la ventana.

 

COMO NO TE VOY A QUERER


“Como no te voy a querer... Como no te voy a querer, si eres mi país querido, mi país bendito que me vio nacer”...
 
Pero como duele esta derrota. Tanto como la anterior, pero esta es una congoja que rasga nuestra franja del pecho, porque es la despedida. Duele una vez más, por la forma como se ha generado, por todo el entorno apasionado que el pueblo peruano se había forjado en este mundial. Por todo ese tiempo que nos habíamos guardado nuestra emoción y explotado por cada rincón del mundo, donde han conocido en vivencia propia, ese amor que los peruanos tienen por su tierra. Duele tanto, sí. Porque el equipo entregó todo lo que tenía sin reserva, equiparando la misma devoción de su pueblo que lo acompañó en las tribunas de Saransk y Ekaterinburgo, entonando conmovidos el Himno Nacional. Es difícil esconder nuestra tristeza, pero debemos estrujar el pañuelo del desconsuelo y juntar las manos para el aplauso interminable, para mostrar nuestro reconocimiento y gratitud.
 
Ante Dinamarca era el partido clave para buscar la clasificación. La derrota nos condicionó jugar contra Francia, con la ansiedad de buscar obligatoriamente el triunfo. Era una epopeya, por el equipo francés y la constelación de estrellas que tiene y que cuando se unen hacen de su colectivo muy funcional, dinámico y letal de contra. Pero este Perú ha logrado consolidar su forma de jugar como una marca registrada y ha demostrado que puede jugarle de igual a cualquiera. Gareca con un 4-2-3-1, dejaba a Farfán en el banco buscando con Paolo presencia en el área y no dejar salida a Varane y Umtiti. Pero despercudidos de todo apasionamiento, diremos que a Paolo los siete meses de inactividad le pasaron factura. Un mundial es otra cosa. Farfán potencia al equipo y ante Francia, la única forma de emparejar el juego era con jerarquía. 
 
Francia ya tenía estudiado a Perú. Su 4-3-3 con Pogba, Kanté y Matuidi con mucha sobriedad para ser soporte defensivo y apoyo ofensivo a Mbappé y Griezman en extremos y Giroud, que entró para incomodar a nuestros centrales. Sin Tapia el reemplazo resulto siendo la consagración para Aquino. No solo para la marca, también para el juego mismo y pisar terreno ajeno. Yotun nunca termina de acomodarse por la presión de Kanté –un jugadorazo- el enganche de Griezman que ocupaba los espacios y las diagonales de Mbappé, que generaban desequilibrio. La salida peruana desde el fondo, fue donde Francia puso atención y la recuperación del balón se hizo en tres cuartos. La movilidad constante de sus atacantes desgastó a Rodríguez, que sintió el trajín. Santamaría, fue una vez más una grata realidad.
 
Si bien es cierto Perú ha demostrado mucha identidad en el juego, no es mal menor que el pelotazo a Paolo, nos hace tremendamente previsibles. Con mucho pressing la asociación de Flores y Cueva generaron la única opción de gol que Paolo define mal. Pelando más que jugando, pero nunca declinando. El propio Paolo pierde en salida y genera la jugada fatal, que termina en el gol que a la postre nos saca del mundial. El ingreso de Farfán fortalece al equipo que gana en la posesión. Carrillo -que ha hecho un mundial excelente- trasciende cuando encuentra espacios o cuando inventa generarlos. Cueva sin hacer un partido redondo, siempre es opción para el desequilibrio. Perú luchó, demostrando amor propio y no se dejó avasallar, puso a Francia en posición defensiva, dominó territorialmente, pero una vez más la efectividad ausente, nos carga la mochila de la capitulación. Francia es candidato a ganar el mundial, su profundidad debe crecer en la medida que pasen los partidos.
 
El resultado nos ha quebrado a todos. Las lágrimas de nuestros jugadores, son las mismas que derraman hinchas en las gradas pintadas de rojo y blanco. Son las mismas que enjugan hoy los 33 millones de peruanos que teníamos la ilusión encendida siempre, quizás algunas más exageradas que otras. Pero son lágrimas también de orgullo marchito, porque peleamos los dos partidos, nos pusimos al mismo nivel, sin ningún tipo de timidez. Quizás hoy tengamos que determinar que esa falta del control de las emociones, nos llevó a cometer los errores en momentos cumbres, cuando la sapiencia y el raciocinio son parte de la jerarquía, esa que se consigue con la competitividad de los jugadores y la trascendencia individual que logren en sus clubes. 
 
Perú ante los ojos del mundo ha dejado un lamento anónimo, de todos los que han resaltado la idea consciente del juego. Esa identidad de la que siempre anduvimos extraviados. La forma atrevida de jugar sus partidos sin importar quien está al frente. La exposición de sus nuevos nombres en la constelación mundial del futbol. La aplicación en la prédica de Gareca, que el futbol se juega con la cabeza y se ejecuta con los pies. Para que de una vez por todas, sintamos que no fuimos a participar simplemente y hemos entrado de manera directa a ser invitados de honor a la fiesta de la competencia mundial del futbol. 
 
Hay que ser conscientes que tenemos carencias y con muy poco los hinchas nos hicimos demasiadas expectativas y es natural, soñar es gratis y despertar a veces suele ser ingrato. Esas cuatro décadas nos hizo guardar mucho apasionamiento. El futbol siempre será regido por el resultado, es inevitable. Pero no es excluyente, que siempre será importante la forma como se llega a él. Aunque la desazón nos impida mirar más lejos, para afrontar el futuro, primero hay que poner los pies en el suelo. El recambio generacional incluye a una gran parte de este plantel, donde todos son necesarios e importantes, adicionando a esos chicos sub 20 que acompañaron la aventura mundialista.
 
Nos queda una última presentación. Australia por su forma de juego, puede ser mucho más difícil que Dinamarca o Francia. Pero aunque ya no sean valiosos los puntos, se espera sea una oportunidad para que el hincha peruano que empeñó la camisa e hipotecó su sueño mundialista, pueda gritar un gol peruano y celebrar un triunfo. Realmente se lo merece, porque en la tribuna fue el campeón mundial. Será la oportunidad que tenga esa muchedumbre de peruanos,  para despedir a su selección que se va con la frente en alto. Será una oportunidad para que todos nos sintamos una vez más representados y agradecidos. La ocasión para decirle mirándolo a los ojos y tocándole el corazón… “Perú, por tantas emociones vividas, como no te voy a querer”.

GALLITO DE PELEA

Es el rival más fuerte del grupo en teoría, por los jugadores de categoría que tiene desperdigados por el ámbito de la alta competencia, por su historia competitiva y porque Francia siempre es un candidato a pelear el título de cualquier mundial de futbol. Es la bestia a enfrentar con mucho cuidado y del cual la mejor referencia es la constelación de nombres, que brillan en sus clubes, pero que aún no ha podido hacerse fuerte en la asociación para el juego colectivo.

Australia es la contraparte, es el equipo a vencer en el grupo, dudamos de sus capacidades y lo ponemos casi como el furgón de cola. Pero nos olvidamos que esto es un mundial, entre un partido y otro hay mucha diferencia. Los rivales más débiles, pueden hacer el partido inaugural jamás imaginado y cambia toda la historia.

Francia es inmensamente superior a Australia, desde todo punto de vista. Pero llevar al marcador esa superioridad no le ha resultado fácil. Se encontró una realidad distinta, logrando una victoria opaca, con ayuda de la tecnología que dejó un sinsabor lejano a su capacidad arrolladora. Dos aspectos tecnológicos certificaron su victoria, primero con el uso del VAR para un penal convertido por Griezmann y después con el ojo de halcón para el tanto definitivo, con rebote de Pogba. 



En estos tiempos de funcionamientos muy estrictos para defender, Australia llevó a su estado de confort a una Francia que asomaba soltar todo su poderío, pero que se fue dejando estar. Siempre bien agrupados y obstaculizando el accionar galo, acortando espacios y trabajando en bloques. Los dirigidos por Mark Van Markwijk, no se arrugaron ante la categoría de su rival,  tuvieron la posesión en los primeros minutos pero, a falta de recursos, usaron su mejor arma, la pelota parada. Después de un par de intentos vulneraron el pórtico de Lloris.
 
Francia, es una de las favoritas a ganar el Mundial de Rusia, pero su debut no ha sido auspicioso. Los dirigidos por Deschamps logran su primera victoria en la Copa del Mundo, apelando a su mayor esfuerzo ante unos australianos que demostraron que en el grupo C no existen rivales asequibles y les va a costar a todos dar más de sí mismos para mejorar futbolísticamente, si quieren aspirar al logro de objetivos mayores.

 


 

Germano Löw

Lo que es el fútbol. Siempre se terminan cumpliendo los preceptos que lo hacen una pasión de multitudes. “Goles que no haces…goles que te hacen” reza la frase que acompaña las oportunidades que se presentan en un encuentro y que si no son aprovechadas cuando te tocaron, en su momento, después te arrepientes, pero en la mayoría de casos, tiene efecto retardado y hace más daño a la tribulación de no haberla aplicado, pero ya resulta irreversible. Francia salió dispuesta a resolver temprano. Creó dos situaciones de gol claras. Ninguna las aprovechó y Alemania, sin despeinarse, hizo un gol y manejó el partido a su antojo. Ya está en cuartos y esperando pacientemente el día del partido con Brasil.
 
El equipo alemán es muy compacto en sus líneas, pero este equipo en particular, tiene una peculiaridad, es como si calentara de a pocos. Los equipos que lo atacaron en los primeros 15 minutos, con orden y vehemencia, le llegaron bien, pero no resolvieron. Esta Alemania es como esos asesinos que se ven amenazados, si solo logran herirlo, es mejor que recen, los va a liquidar sin compasión. El tema pasa porque posee un plantel rico en musculo y talento. Tiene un arquero A1, que es un libero más que alivia el trabajo de sus centrales Hummels y Boateng los que a su vez cubren con rapidez las espaldas de los volantes centrales Khedira, Kroos y Schweinsteiger, Lahm es un defensor con vocación creativa, tanto por banda como el centro. Ozil es un enganche que aunque no luce su mejor juego, es incisivo y generoso para cubrir los espacios. Arriba está Muller, un caza recompensas, un loco suicida que no duda en resolver con la vida misma esas pelotas que parecen perdidas.
 
Solo bastaron 13 minutos para con una jugada trabajada, pero que tuvo complicidad de la defensa gala, hizo el primero y después sin muchos lujos, apelaron a la seguridad en líneas y la precisión del pase justo, para mantener el balón el mayor tiempo posible en campo rival. Mats Hummels tiene una versatilidad bárbara para mostrarse en las dos áreas. Marco de cabeza y defendió hasta cuatro mano a mano de alto riesgo. Miroslav Klose jugó 69 minutos, pero no logró marcar. Sin embargo, el peso que dio al ataque alemán fue muy necesario para desequilibrar a la defensa. La primera parte fue un control total del balón de Alemania con esporádicos avances franceses. Los volantes germanos, plagados de buen toque, llevaron el balón desde el medio hacia las bandas intentado abrir a la defensa francesa. Mucha importancia tuvo ahí el despliegue de Müller y Klose a las espaldas de la defensa gala.
 
Desde un primer momento, los dirigidos por Didier Deschamps se vieron sometidos al manejo de pelota del mediocampo rival. Algo que se fue acrecentando a partir del tanto de Mats Hummels. Recién sobre el final de la primera parte tuvo una chance clara Valbuena, bien tapada por el arquero alemán. En la segunda parte pasó poco. Los teutones le cedieron la iniciativa a los galos, que no tuvieron la inventiva necesaria para complicar a una defensa que, a diferencia del encuentro ante Argelia (mucho tuvo que ver Hummels), estuvo siempre bien ubicada. Sobre el final, Lloris le tapó a André Schürrle un contragolpe que era para liquidar la historia.
 
El partido pudo tener distinta historia, si no es porque Manuel Neuer, le tapó el remate a quemarropa a Karim Benzema a segundos del final que decretó el triunfo con justicia, no porque haya sido mucho más que su rival, apenas le alcanzó con entender qué era lo que había en juego. Por la historia, los germanos eran los candidatos, y en la cancha lo demostraron porque le hicieron sentir a su rival que eran mejores. Así, los dirigidos por Joachim Löw se metieron en la cuarta semifinal seguida en Copas del Mundo.
 
El tanque alemán debe resolver algunos temas pendientes de cobertura en defensa. Brasil tiene la particularidad de ser vertical y abrir la cancha y jugar a meterse por bandas y resolver con la puñalada al área. Alemania es sólida en sus líneas y sus jugadores parecen experimentados. Le viene una prueba ante el anfitrión, casa ajena para ellos acostumbrados muy poco de visitar tierras latinas, aunque hoy en día se puede observar que han fusionado muy bien el estilo propio europeo, con la técnica sudamericana. Se espera una final adelantada, una prueba de sobrevivencia donde solo uno de los dos quedará con vida.
 
 
 

Benzemas

Fue un bombardeo de principio a fin. Francia enfilo los cañones a Honduras y hundió su débil fragata. 3 cañonazos fueron suficientes, el capitán Karin Benzema fue el verdugo. Se deshizo de su primer rival del campeonato del mundo.
 
El equipo de Deschamps no extraño a su estrella Franck Ribéry por lo menos en neste encuentro, desde el inicio impuso su jerarquía sobre el equipo centroamericano. A pesar del férreo sistema defensivo impuesto por el técnico Luis Suárez, los ‘blues’ pudieron vulnerar el arco de Valladares sobre el final del primer tiempo con un remate de penal de Benzema. Lo que vino después fue un juego por demolición. Honduras perdió un hombre y todo cuesta arriba.
 
En el segundo tiempo con más espacios Benzema generó un autogol del arquero Valladares y que vino a significar la primera jugada polémica del mundial, aunque el árbitro no dudó en el cobro, Luis Suarez y sus jugadores mostraron su disconformidad por la decisión, sin embargo, la tecnología de gol demostró el segundo tanto de Francia.
 


Finalmente, con Honduras entregado, el ‘Gato’ Benzema consiguió su doblete a los 72’ luego de un rebote en el área que supo capitalizar el delantero del Real Madrid con un potente remate. El goleador del Real Madrid estuvo intratable.
 
 
 

Francia pide una mano salvadora

En el fútbol existen códigos, que los equipos y sus jugadores, saben y cumplen a cabalidad. Aunque a veces parezca risible, siempre aquellas acciones que no tienen que ver con el cumplimiento de estos códigos, en el corto o mediano plazo, pueden pasarte la factura, cobrarte alguna deuda pendiente o simplemente hacer que se pague con la misma moneda.

Francia llegó a Sudáfrica, literalmente hablando, de la mano de Tierry Henry. Se metió por la ventana, a medianoche y cuando las conciencias dormían y la vigilancia se hizo de la vista gorda. Aquella jugada cómplice de Henry para meter una mano escandalosa y controlar el balón para cederlo a Gallas y empatar un partido que estaba cuesta arriba y su eliminación era un hecho, tuvo mas trascendencia por la forma como el árbitro sueco Martín Hansson, mandó al diablo al DT Trapattoni y calló todos los reclamos, dejando a Irlanda con las manos vacías y una desconsolada imagen, que en el fútbol no existe la justicia, ni cuando te ganan por las buenas o cuando te meten la mano descaradamente.

Pero si algo debía pagar esta selección de Francia, era esa afrenta a los códigos del fútbol. Clasificó de una manera inesperada y llegó a este mundial siendo un acertijo en su funcionamiento. Y esta Francia no es la misma ni a la del 98 ni a la del 2006, quien sabe por una razón sencilla, simple pero tan dificil de ocultar. Le falta ese genio llamado Zinedine Zidane, acostumbrado a jugar de frac, que siendo Dios se bajó a la tierra, para despedirse como un humano. Le falta ese líder con etiqueta de ganador, con laureles de campeón que aparecía cuando faltaba combustible o le daba la presencia y jerarquía que hoy no pueden asumir un puñado de voluntades.

Es cierto que este mundial ha traído muchas sorpresas, pero jugados los dos primeros partidos, Francia está mas cerca del descalabro que de la clasificación. Estos jugadores que cuenta hoy, son figuras en sus equipos, pero como grupo, han sido un fiasco. Francia ha hecho un papelón contra Mexico y su nombre está escrito en minúsculas. No tiene respaldo de su gente y su DT Raymond Demmenech, no solo se ha convertido en perdedor de partidos, si no también de confianza y su tarjeta de credibilidad, ha sido rechazada por el banco de la seguridad.

Hoy mas que nunca Francia pide una mano salvadora, al destino, a Platinni o al mismo Zidanne. Ellos ya no juegan, porque son genios en retiro que no pueden hacer nada y quien sabe la única mano que le quede por considerar, sea la de Henry, esa desvergonzada y vilipendiada mano, aquella que la clasificó a este mundial.