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Extrema definición

En el futbol, la instancia de los penales suelen ser la forma de definición más injusta, porque nada está escrito y nada está garantizado, pero es tan real y odiosa que en un solo instante mata ilusiones o desborda pasiones. Son esos momentos cruciales donde el ejecutante y el arquero tienen la misma relevancia, pero que el destino no respeta nombres ni pergaminos. Un penal lo pueden fallar Cazulo, Sawa, Zela, Cuesta o Platiní, Maradona o Messi. Son instantes fatales, que no siempre se relaciona con la capacidad, el talento o el equilibrio de poderes, es más una cuestión emocional, un estado mental que pasa desde la ansiedad hasta altos niveles de presión espoleada que termina marcando un resultado benevolente para el corazón cuando se gana, pero igual de doloroso para el alma cuando se pierde.
 
Fue la única manera de destrabar un partido áspero, donde Muni se puso a tiro de gracia para luchar un cupo en el podio, primero desde esa agonía para hacer la diferencia en su fundo de Villa el Salvador, después para afrontar con paciencia e inteligencia esta vuelta en el Nacional, ante un Cristal que tiene más nombres y categoría quizás, pero que le cuesta doblegar a su contrincante, se le hace difícil mantener el ritmo y terminan jugando como quiere el rival. Un trámite con más fricción y músculo que fútbol, un partido para definirse por un gol de diferencia. Cristal mas abocado en neutralizar, cortando circuitos de Ismodes, Lavandeira y García, con prodigioso trabajo de Aquino, un jugador de gran futuro que tiene el soporte de Ballón y Cazulo detrás para el equilibrio defensivo y de Calcaterra y Ramúa, en salida que forma parte de este Cristal más asociativo, de trabajos en bloques y solidario para la recuperación que suele hacerlo a veces carente de peso ofensivo.
 
Municipal mas peleador, equilibra el juego a partir de la presión en campo contrario, sin encontrar variantes, carente de salida limpia, porque no tiene en Gonzales Vigil a un referente técnico y Alfageme que pierde tan mal aquello que recupera tan bien. Le cuesta mucho la elaboración y queda más expuesto para luchar y desgastarse, que para jugar y encontrarse. Pero encomiable el trabajo edil, para siempre intentar sin desmayo, buscando el juego aunque a veces resulta tan predecible. En el tramo final la tuvo Cristal, pudiendo evitar la definición angustiosa, Calcaterra, se la devora dos veces seguidas y en el tramo final cuando el arresto físico era escaso, se hace relevante la figura de Zela, que pareciera tener dos resortes en las piernas, no paró de saltar y ganar todo arriba, en parte fue artífice para ir a los penales.
 
Una definición angustiosa y emotiva. Errar dos penales seguidos al inicio de la tanda, originó una presión adicional para ambos equipos, más aún si Penny ataja a García lo que hubiera significado un epilogo adelantado. El “loco” Delgado hizo lo suyo, pero no alcanzó, el “Lobo” y Zela ejecutaron bien en los entrenos, pero no vieron la luz en la hora de la verdad.
 
Aunque el “hubiera” suele ser una quimera y no existe para el fútbol, son esas circunstancias impropias del “pudo ser” los que se siguen regañando cuando ya no hay vuelta atrás y se debe aceptar el resultado con hidalguía. En el fondo el fútbol suele a veces tener esos actos de justicia que no necesariamente le crean una jurisprudencia a sus decisiones.
 
Este Municipal, que renació cual ave fénix y no hace mucho luchaba por no desaparecer, hoy es un equipo esforzado, irreverente a veces y muy solidario entre líneas, aunque es más seguro que deba rearmar su plantel de cara al próximo año, pues casi medio equipo está en los ojos de los grandes. Este Muni se quedó por muy poco, tanto como lo que le queda de oxigeno para disputar lo que resta, pero ha dejado a sus hinchas con un sabor a gratitud y orgullo, por dar más de lo que se podía y entregar algo que va mas allá de una camiseta y que está más ligado a una tradición arraigada en un pueblo edil que respira futbol desde antaño y porque en este torneo ha logrado hacer prevalecer la personalidad de sus hinchas y la nobleza de su historia.
 
Muni hizo lo que humanamente pudo, no hay nada reprocharle, quizás muchos sueños que volaron demasiado alto y que han costado un sufrimiento bajarlos a tierra. Esta definición pudo ser histórica, por la forma como se hizo esta campaña y por la forma como un grupo de jugadores lograron unir capacidades individuales, sumando a un colectivo que estuvo a un tris de hacer la hazaña. Pero ya ha pasado la euforia y la gente edil, como otras veces, levanta sus banderas, eleva la mirada y se va tranquilo, su alma está curtida para estos trances, llega a casa y enciende la vela eterna de la ilusión y deja tranquila su conciencia. Han habido golpes mas fuertes y vientos devastadores, que esto solo es una ventisca, un simple soplo a la emoción, que por un momento se hizo angustia y euforia, pero que ya se encuentra controlada.
 
A Cristal le espera un tramo complicado, le viene un Melgar que se le parece mucho, disparejos en el juego pero con algo que les falta a muchos, un buen plantel al que debe sumarle mucha contundencia y efectividad, a la hora de la búsqueda del resultado y la definición en el verde.
 
 

Un volcán de pasiones

Tantas veces Juan, tantas veces resistido y reprochado, tantas veces incomprendido, pero fiel a su tozuda idea de entender el juego a su manera. Tantas veces Juan, con su estilo de trato parco y distante, alejado de los reflectores y de todo aquello que sea mediático, porque solo le interesa lo que sucede en el verde y rechaza aquello que no tenga forma de balón. Tantas veces Juan, el hombre que nunca regala una sonrisa y que su mejor gesto solo es un bostezo, cuando alguien menciona su nombre. Tantas veces Juan, con su seriedad y su rostro sin carisma, con esa facilidad para esconder sus emociones y siempre estar presto para que sean otros los que celebren, cuando él decide esconderse en el anonimato. Tantas veces Juan, con esa inercia a cuestas para parecer insensible cuando su equipo marca un gol y que su controvertida manera de sentir el fútbol, con sus desplantes y sus arrogancias, quizás puedan cuestionar su personalidad, pero para nada pueden poner en tela de juicio su inmensa capacidad.
 
Juan Reynoso, el tantas veces desaparecido de las celebraciones, hoy no pudo más, vivió el partido final como si fuera el último de su vida, sufriendo, sudando, gritando y desgañitando su enfado contenido. Primero se sacó los bolsillos del pantalón, sabe Dios para dar que mensaje y sabe nadie a quien dirigido. Cuando el pitazo final dejó escuchar el estruendo de alegría en la boca del Misti, finalmente se desparramó en abrazos con sus jugadores, que confundían lágrimas y sollozos de alegría en la cancha, apretó los puños y dejó escapar una mueca provocadora refugiando su mirada en la efervescencia de la gente en la tribuna que no dejaba de darle las gracias. Juan Reynoso, se atrevió a mostrar una sonrisa en el bus que paseaba al equipo de Melgar por Arequipa, la única se le ha visto al ‘cabezón’ desde que debutó como entrenador. Ni con la U cuando ganó su primer título nacional, había dejado ver ese lado sensible. Hay un gran motivo sin duda, pero esta vez quiso demostrarlo y dar un mensaje a su manera, porque los números le han dado la razón y no ha necesitado de nada ni nadie para hacer prevalecer que su filosofía y su trabajo serio, han sido los baluartes para conseguir llegar a la meta.
 
PARTIDAZO!!! Por todo el entorno de un pueblo volcado en aliento y el cúmulo de emociones vividas hasta el minuto final. Reynoso plantea bien el encuentro, siendo cauteloso atrás, pulcro en el traslado del balón y buscar romper la zaga de Cristal en base a, la pausa de Montaño, la sorpresa de Arias y la movilidad de Cuesta, apoyados en un inacabable Zúñiga que siente la camiseta más que su propia piel y que tiene en el colombiano Fernández, esa flecha veloz, ese dardo venenoso  que siempre termina en la garganta del rival. Ahmed dispuso el vértigo acostumbrado, marcando el control en los extremos, para no repetir los errores de la ida, haciendo jugar de ancla a Cazulo -que puso los huevos y dejó medio corazón en la cancha- para hacer presión alta sin perder el medio para no quedar largo. Sheput jugando hasta donde aguante la pierna, Calcaterra gravitando como siempre y arriba un Beto Da Silva, dándose maña para hamaquear la retaguardia rojinegra en base a mucha energía y valor. La sensación que dejó el 9 es que ya no está para el medio local y que terminando el partido, debió tomar su avión para recalar en Europa, tiene todo y más de lo que en su momento, fue Claudio Pizarro, todo es cuestión de tiempo y de decisión.
 
Melgar controlaba el partido, creando situaciones que no concretaba hasta que llegó el momento que marca el punto de quiebre. Cazulo mete el antebrazo y hace un penal en el peor momento para Cristal. El “Cachete” Zúñiga se llena de presión y le pega mordida, Penny hace de su rechazo con los pies, un contrataque mortal que termina con una zambullida en la puerta del arco rojinegro del Beto Da Silva que enmudece la UNSA y también a varios críticos de su capacidad goleadora. Todo se pone cuesta arriba para Melgar que debe sacar a relucir las verdaderas capacidades individuales al servicio del colectivo. Reynoso insiste ir a las espaldas de los marcadores. El colombiano Fernandez gana el extremo celeste como un rayo y hace que el “Cachete” Zúñiga, se inserte en la historia rojinegra. Una paridad que se rompe cuando el mismo Fernandez define a lo grande una gran corrida de Arias y desata la fiesta en la tribuna, aunque en la cancha la igualdad de opciones le daba crédito a los dos y nadie tenía la certeza que era el marcador definitivo.
 
El segundo tiempo fue vibrante, con los huevos de corbata, con Melgar controlando el juego y Cristal martillando, buscando concretar su mejor pegada. Shepup no va más y Blanco suma más delanteros, se pierde creación, se intenta ganar volumen ofensivo. El juego y el marcador lo empareja Cristal con otro penal discutido, hay una barrida que Calcaterra exagera, pero es válida por la posición del árbitro. Blanco ejecuta la paridad que pone la tensión y los nervios de punta. Reynoso se vuelve loco, reniega y reclama un penal discutido –Rodriguez tiene la mano fija en el piso, no hay intención- y descarga su furia con los bolsillos afuera. Ahmed se vuelve más serio y se juega su última carta, tira al ruedo al juvenil Chavez para ganarlo por fuera con la frescura de la sangre nueva. La tribuna brama y los jugadores se hacen conscientes que esto lo liquida el que hace el gol. Las defensas empiezan a ser determinantes y el reloj se va llevando el tiempo. Revoredo, Ay Revoredo, hace un rechazo sin sentido, Cazulo se la deja robar por Rainer Torres que verticaliza y deja a Cuesta de cara al gol. Penny ataja el remate pero la testa del argentino doblega su última estirada. Explota la UNSA, se arma la fiesta en todo Arequipa, Melgar es el campeón, el Misti lanza una fumarola de complacencia.
 
Tuvieron que pasar 34 años, para elegir el año de su centenario y llevarse la gloria con números sorprendentes. Este Melgar se corona campeón, en la consumación de un proyecto serio encabezado por Reynoso, primero para priorizar un plantel más que un equipo, para uniformizar la idea del juego, para ser un grupo fuerte donde todos son protagonistas cuando les toca asumir su labor. La discutida rotación del “cabezón” le da la razón en este título donde pudo utilizar los hombres idóneos antes que los nombres impuestos. Los Arias, Torres, Gonzales Vigil, Palomino, que ya no son solo promesas, tuvieron en Reynoso la garantía para ser importantes y a su corta edad ya disfrutan el éxito. El “Cachete” Zúñiga ha demostrado que los años solo son una cuestión de look y ha sido el capitán de este barco rojinegro. Han sido 4 años en los que Reynoso ha peleado arriba y esto no es mera casualidad, es un estudioso técnico nacional que logra consolidar su pensamiento, que apunta más alto y que guardando los bolsillos de la prudencia, tranquilamente pudiera ser considerado el entrenador idóneo para nuestra bicolor. El tiempo dará su respuesta, los años serán testigos que el tantas veces discutido y hasta incomprendido Juan, pueda ser algún día amado por su propia gente, por su propia sangre.
 
Arequipa vive una fiesta descomunal y la resaca triunfal se sigue de largo. El pueblo rojinegro sigue viviendo el júbilo y la alegría, contenida tanto tiempo. La majestad del Misti acompaña con sus fumarolas el gozo de la gente y el Cañón del Colca deja escapar un grito triunfal que se replica en esa bella Plaza de Armas que luce colorida, pomposa, llena de contento y regodeo. Hay un gran motivo para sentirse orgulloso de su tierra y aunque recién al mediodía los huevos empiecen a descender por la garganta, ya nada importa, el título se ha quedado al lado del Misti y solo hay espacio para la celebración desenfrenada, porque recién hay una pausa para descansar el alma, después de haber estado en vilo ante este vendaval de emociones que provocaron un volcán de pasiones.
 
Se dice que el fútbol no sabe de merecimientos y que la justicia no existe en sus dominios, pero es el fútbol, el único, que así como tiene la potestad de dividir las emociones y marcar las diferencias, también es el único que tiene el poder para romper paradigmas e ignorar axiomas. Hoy el fútbol decidió que gane el que más lo merecía y fue el juez supremo que sentenció que Melgar hizo todo correcto y es el justo Campeón.
 
 
 

Un golpe a la cabeza

Que otra cosa no es el fútbol, sino ese cumulo de errores que se producen dentro del juego, por la insistencia de un equipo y la resistencia del rival, que beneficia para el que mejor saca provecho de ellos. Que otra cosa no es el fútbol, sino esos momentos y circunstancias que se engendran desde la propuesta táctica de uno y la contraparte para neutralizarlo desde el otro. La búsqueda del resultado tiene variantes y estilos según el pensamiento de los técnicos, todas las propuestas resultan válidas, pero ninguna es absoluta y tampoco es la garantía para ganar un partido, porque todo aquello que se intenta y lo que finalmente se consigue, no necesariamente resulta siendo una razón lógica, aunque exista una irrefutable realidad que los proyectos serios unidos a un trabajo sensato, brindan un plus adicional que tarde o temprano ayudan a lograr los objetivos.
 
Cristal y Melgar han llegado a las instancias finales de un torneo doméstico que ha estado sumido en la irregularidad de los equipos y que enfrenta dos estilos y filosofía distintos de la interpretación del juego. Por un lado Reynoso y su prédica al orden, la obsesión de priorizar el cero en arco propio y su disposición para neutralizar al rival agrupando gente en lugares estratégicos del campo. Ahmed en cambio, fiel a su estilo agresivo, asumiendo riesgos a veces al extremo y predominando el buen trato del balón, buscando con la contundencia arriba disfrazar las debilidades que ofrece la pasividad con la que se defiende atrás. Uno apuesta por controlar el juego con inteligencia para asestar el golpe en el momento justo y el otro que golpea siempre, intenta controlar el marcador buscando hacer más goles de los que pueda recibir.
 
La propuesta de Reynoso vino con mensaje en la botella. Dejando en el banco a Zúñiga y Fernandez, el rótulo de defender el cero y buscar alguna oportunidad que se presente generando subidas por las bandas se podía leer a kilómetros. Ahmed lo quiso nivelar desde la posesión y el traslado eficaz. Ante tanta pierna, la lucha por tomar el mediocampo, hizo un partido luchado con pocas situaciones de gol, aunque el marcador diga lo contrario. La advertencia de ambos bancos tenía la premisa de no verse sorprendidos, la elaboración se hacía escasa, cada uno resguardaba sus espacios dejando sin alternativas para el ataque en bloque. Ante tanta cautela solo quedaba apelar a que el gol debía venir mas por error del contrario que por la capacidad ofensiva de alguno de ellos.
 
Si algo relevante tiene este equipo de Reynoso es el aplicado orden en todas sus líneas, hay un trabajo dedicado detrás que ha logrado hacer de este Melgar, un grupo compacto que convence con su funcionamiento colectivo, su cuestionada rotación le da alternativas de tener más hombres que nombres, aunque la idea del técnico siga una tendencia de pensar más en no perder el partido que intentar ganarlo con variantes que requieran tomar riesgos. Tres defensas en medio, dos de contención y un solo atacante dependiendo de un solo organizador es la muestra, que Reynoso apuntaba en capitalizar las falencias de Cristal cuando buscara el gol y dejara abiertas las bandas. Por ello los goles de Melgar llegaron a través de Uribe y Quina que fueron junto a Rainer Torres –tremendo partidazo- los que daban el soporte a esa línea de cinco que variaba de lugar para defender y atacar de manera equilibrada.
 
Cristal en lo suyo, proponiendo siempre aunque se haya ido quedando sin nombres relevantes por lesión, ante la seguidilla de partidos pendientes que va pesando y pasando la factura. Ahmed la tenía clara ante un equipo que tiene como mejor propuesta el orden, debía ser cauto para defender con el balón y agresivo para romper los dos bloques de cinco que proponía Reynoso. Calcaterra fue gravitante hasta que le duró la nafta y Sheput hasta que las piernas dijeron basta. Da Silva sigue siendo ese prospecto de 9 que no necesita Cristal, sino nuestro fútbol peruano, pero aún le falta raza para estas lides.
 
Sin claridad para hilvanar jugadas, las malas entregas acompañaron a los dos equipos. Melgar marca el primero en error de las marcas de Cristal y este lo empata con horror del arquero ante corner de Sheput. La diferencia la hace Cristal de contra ante error rojinegro en ataque que deja fisuras atrás, con un penal que a primera vista no se discute, pero que se deduce finamente fabricado. La paridad final llega en otro error garrafal y complacencia en la marca, queda enganchada la defensa celeste y Quina define en la cara de Penny. Una suma de errores definía un marcador de un partido de trámite parejo, al final Ahmed quiso recomponerlo con más delanteros, que no necesariamente te hacen más ofensivo.
 
El campeón sale en Arequipa y Melgar tiene todo a su favor, en su casa, con su gente, con el resultado y su gran aliado la altura, solo dependerá de su paciencia, en estos sus 100 años le caería bien la celebración. Cristal también celebra sus 60 años y va en busca del zarpazo. Reynoso vivió como nunca el final de este partido, sabedor que toma el mango y que la copa solo depende de algo que es su razón de ser: "Primero me defiendo, después existo".
 

Un chino con mejor cabeza

Aquella vez que le preguntaron al “Chino” Rivera a que equipo le gustaría dirigir, él muy seguro y suelto de huesos respondió “A Municipal, porque soy hincha a muerte y porqué no, a la selección”. Aquella vez no era el DT exitoso que llevó a la San Martín a dos Copas Libertadores, tampoco pasaba por su imaginación que a puertas de una eliminatoria mundialista, la gente, los hinchas y hasta los dirigentes oportunistas, le plantearan tomar el buzo de la blanquirroja para salvar su prestigio deformado.

Víctor Rivera siempre fue un tipo callado, humilde y sencillo, cuyo único defecto, quien sabe sea, esa obsesiva forma de trabajar en los entrenamientos y un estudioso de las últimas tendencias del fútbol moderno. Algún día todo ello le tendría que rendir sus frutos. Cristal le puso la valla y el “Chino” aceptó el reto. Y cuando todos hablaban de las contrataciones para este 2010, él nunca puso la queja en la mesa y por el contrario, se puso a trabajar desde el estudio de las fortalezas de su plantel, antes que en los nombres que le sugerían. Siempre con su carácter calmo, la sonrisa a flor de labios y su pizarra imaginaria, donde dibuja su equipo ideal.

Este “Chino” Rivera, ya se muestra con aplomo. Anoche contra la U demostró que lo de la San Martín no fue producto de la casualidad. Que sabe replantear un partido -factor de éxito para un DT- y que su lectura tiene comprensión veloz y su actuar deviene de ello. Recibió un cachetazo con ese bombazo de Vásquez que le dijo a Delgado “al fondo hay sitio”. Perdió a Villarreal y se quedó con diez hombres, soportando el remolino, la avalancha crema que pintaba que la U liquidaba en cualquier momento. Era una insinuación, porque esta U era superior pero no concretaba. Vino la corrida memorable de Danny Sánchez, con un físico de diez puntos, llegó al final y sacó la puñalada mortal que asestó Lobatón para lograr la paridad, injusta hasta ese momento, pero tan real como el mismo silencio crema. Y todo ello finalizando el primer tiempo.

Para Rivera y Cristal, era la hora de reinventarse en desventaja, proponer el toque corto, para evitar que la U agrande la cancha, sellar los costados y proponer ser mas atrevidos arriba. Al frente estaba un avinagrado Reynoso, que tiene a los hombres para correr y meter, para asfixiar la garganta del rival, pero que duda demasiado cuando se encuentra con una contingencia de envergadura. Allí, suele recurrir a la moneda corriente, a lo que proponga la providencia o que una estrella del cielo ilumine a un protegido suyo. Puso a Ramírez, pensando generar fútbol, pero estuvo mas medroso que nunca. Luego sacó a “Toñito” Gonzales –que era figura- y metió a un Piriz, para liquidar por arriba, pero el 9 del “cabezón” está partido y se le nota hasta cuando camina. Un capricho mas de Reynoso?... algún interés adicional?.. quien sabe.

El replanteo de Rivera tiene mas peso, porque pierde a Lobatón y Sanchez, nada menos. No intenta jugarle de igual a la U, pero lo abrió por los costados como filete. Puso a trabajar a Valverde –tremendo partido- y apuesta por Yoshimar Yotún, un talentoso volante improvisado a veces de marcador, que tiene esa conchudez para meterle tres tacazos seguidos al “Fito” Espinoza y comerse la banda izquierda a punta de alegres desenganches. Y si le faltaba un hombre, eso no se notaba porque logró abrir la cancha y que la U se haga largo y partido a la mitad. Hasta que vino esa jugada polémica, pero que se tuvo que decidir en un segundo. Salida fatal de Fernandez, pelota picando, Ximenez la acomoda con el antebrazo y Yotún le mete el sablazo que tiene festejando hasta ahora al extremo celeste.

Esta U se ha quedado sin puntos en el arranque del torneo, pero tiene crédito por su paso copero. Pero al margen que se diga que hubo mano, gol anulado, que fue injusto o cualquier justificación, el resultado ya quedó grabado en la tabla y eso es lo que importa. Es verdad que recién empieza esto, pero de cara al futuro, como que va quedando un hilillo de duda entre la hinchada crema que ayer le enrostró a Reynoso, sus dudas y vacilaciones. Rivera en cambio ha dejado un aire de seguridad, la hinchada celeste respalda este comienzo de números perfectos, pero es prematuro ir haciendo abanicos de victoria.

El fútbol es de momentos y este de Rivera, nos devuelve un DT con temple y que sabe hacer su trabajo. Solo el tiempo dirá, si esa sonrisa que hoy tiene el “chino” se transforme en un galardón mas a su historia. Reynoso tiene la cabeza caliente, Rivera los ojos chinitos de alegría. Los dos se juegan enteros, uno con su propuesta del fútbol total y obsesivo, el otro con ese toque de inteligencia que siempre viene bien. Total, dicen que el fútbol se juega con la cabeza, pero se ejecuta con los pies.

De sangre blanquiazul

Hay quien dice, que el fútbol, se parece tanto al amor. Será porque ambos te estimulan y subyugan los sentidos, hasta hacerte esclavos de una loca pasión, o quizás, porque ambos tienen ese extraño poder de romperte el corazón en mil pedazos y al siguiente día volverlos a juntar en un solo abrazo. Será que ese sentimiento, a veces incomprendido, a veces tan irracional, tenga en el fondo que ver, con la sangre que corre por tus venas y te haga ser mas o menos apasionado, cuando demuestras tu fervor, por una camiseta o por el afecto hacia quien mas quieres.

Mi amigo Juan, es de alianza a muerte. Le dicen “Puma” de cariño y somos cercanos de sentimientos. Nuestros hijos tienen edades similares y estudian en el mismo colegio. Su retoño se llama Jordan y es tan o mas fanático “grone” que su progenitor. El mío se llama Sergio y le gusta el fútbol, pero no le apasiona tanto como a su amigo. Era domingo y en Matute, Alianza ante Cristal, se jugaba mas de tres puntos, porque era la oportunidad para sacar ventaja y hacerse mas líder que nunca. La fiesta estaba pintada y acudimos los dos padres con sus dos hijos. Ellos pintados en cuerpo y alma de blanquiazul y yo con mi fierita, que hoy, se deja llevar por el fanatismo de su amiguito y me asegura que ya es hincha de Alianza. Yo solo sonrío. Hace unos meses me acompañaba a hinchar por mi Muni querido y hoy, solo pienso que es un niño, al que no obligo a pintarse una camiseta, sino a que el mismo, aprenda a sentirla.

Matute estaba reventando. Entre rostros adustos de policías, los barristas y los que se disfrazan de aquellos, van tomando sus lugares. Unos pintarrajeados, otros vociferando cánticos y alegorías, que Jordan canta junto a su padre y nosotros contemplamos con gesto complaciente. En el verde, los protagonistas hacen la calistenia y la tribuna se va vistiendo de festejo. El sol calienta nuestras cabezas y el estadio va tomando un color blanquiazul. La barra de Cristal es pequeña en número, pero deja escuchar su voz. Veo pasar a Oblitas y no puedo dejar de recordar, ese tremendo golazo de chalaca ante Chile, en esta misma cancha, la vez que vine con mi viejo, aquel memorable Sudamericano del 75’, donde fuimos campeones.

Empezó el partido. Todos a sentarse, es la consigna, fuera los vendedores y acomódense donde puedan, es el mandato de la hinchada. Jordan está nervioso, el Puma, se persigna y lanza su arenga que llega hasta la cancha. Este Cristal, inicia bien y es quien llega mejor al arco contrario, es sólido en defensa y mueve sus hombres sin perder el orden. Alianza no encuentra claros, porque Oblitas ha hecho un rombo para cortar el circuito medular íntimo y se le hace difícil a los íntimos remar parejo. El partido cobra energía y la tribuna hace sentir su presencia. Montaño empieza a generar peligro y a tomar la manija de su equipo, pero este Alianza, está tímido, no se encuentra a gusto con la marca, prefiere agazaparse y esperar para contragolpear. El juego rimense se va haciendo predecible y lo que origina Lobatón –no me explico como no estuvo en la selección- con juego prolijo y notable en función mixta, no lo culmina un intrascendente “Malingas” que se la lleva fácil y no termina de encender el motor el “Vagón” Hurtado para dar la embestida final.

Es el momento en que debe aparecer la vergüenza y el hambre de triunfo. La hinchada sigue soplando fuerte. El “Karioca” Velasquez le roba la pelota a “Flemita” Perez –No entiendo que diablos hace en Cristal y mucho menos como pudo estar en una selección- y enrumba hacia adentro. Hace la pared con Montaño, quien le pone el guante y devuelve una pelota bendita. El argentino dice gracias y define como debe ser. Estalla todo Matute.

El Puma se vuelve loco y Jordan, grita hasta quedarse sin aliento. Mi fierita y yo solo nos contagiamos de este fervor incontrolable, nos sentimos un poco extraños entre esta muchedumbre de almas pintadas de blanquiazul, que gritan y se desviven, desbocados en su alegría y hacen alarde de su inflamado orgullo. Abajo el abrazo de Montaño y Velasquez ha logrado hacer una pirámide de júbilo que comparten con la tribuna. Un señor toma asiento y comenta, lo bueno que sería si Montaño fuera peruano. Te imaginas, las pelotas que les pondría a Farfán, a Guerrero a Pizarro, le dice emocionado a su compañero. Y todos son de Alianza le contesta éste, ensanchando su complacencia. Yo solo sonrío y en el fondo apruebo su imaginación, total, soñar en un estadio extraño, con tanta gente alegre y salerosa, con un ambiente de pueblo futbolero, como que no resulta tan descabellado.

El partido pierde intensidad, pero la tribuna sigue siendo un jolgorio. Cristal empuja sin orden y Alianza soporta el embiste con propiedad. El reloj no da mas tiempo y cuando suena el final. La gente se arremolina frente a la puerta del camarín y llenan de improperios a los rivales, que solo miran el suelo en señal de capitulación. Pudieron haber hecho mas en este encuentro, pero a este Cristal le sigue faltando sangre caliente, esa que le sobra a los íntimos y a su hinchada que hoy se siente aliviado de su carga emocional que lo acompaño en la semana. Los rimenses ya dieron el adiós a los presentes y los íntimos respiran un liderazgo que los hace esperar tranquilos, porque la final con el compadre, se va haciendo cada vez mas real.

Jordan y Sergio están abrazados. Saludan y se toman fotos con los jugadores. Los miro y pienso que estas cosas los van a unir bastante. El fútbol, permite compartir amores y pasiones y a esta edad, debe marcar una etapa significativa de sus vidas. Acaso y me importen dos centavos, que camiseta se ponga mañana mi hijo, pues si la siente, será él quien la elija. Yo ya llevo tatuada mi franja al pecho y mi sangre siempre será edil y eso difícilmente pueda cambiar, pero por lo vivido hoy, sospecho que la próxima vez que vayamos a Matute, él va a querer llevar puesta, una igual que su amigo y me va a pedir que se la firmen los jugadores. Por el amor que le profeso, es mas seguro que cumpla su exigencia. Total, el amor y el fútbol, tienen tanta afinidad y siempre terminan unidos a un solo sentimiento.

Lo que hoy he comprobado en Matute es que nuestro fútbol sigue tan igual de intrascendente y que lo mejor que tenemos son nuestros hinchas, de esos incondicionales y apasionados, como mi amigo el Puma y su hijo Jordan, quien me mira y me dice convencido que su corazón y su alma son de alianza. Yo le sonrío en silencio y solo le tomo la cabeza. El me vuelve a mirar y tomándose el brazo, me asegura que por sus venas, corre sangre blanquiazul.

El balon hace una pausa

Mientras en la Videna, los encopetados representantes de los clubes, se reúnen entre bocaditos y sorbos de líquidos efervescentes, para el sorteo del fixture de nuestro torneo doméstico, el balón ha quedado adormitado después de su cansado viaje desde la ciudad heroica. Le toca hacer la siesta después de digerirse un atracón de partidos que tiene confundidos a los hinchas, que no le encuentran pies ni cabeza a un torneo, difuso, enmarañado y hasta cierto punto impreciso.

Se han despejado los cielos de las incertidumbres y ya los equipos tienen un panorama mas claro de lo que les toca de aquí en adelante. Ya se definieron los grupos pares e impares (no sé de donde salió esta idea) que agrupa a los equipos según su puntaje, en una suerte de “chocolateo” para sacar el boleto de la pareja de baile. Lo que queda claro es que no habrá clásico, por lo menso en esta liguilla. Pero los siempre llamados candidatos, la tienen harto complicada, pues el sorteo, mas allá de brindarles los rivales de turno, también les adjuntan su lugar de residencia y donde su condición de visitante, va a pesar en demasía.

Juan Aurich, ha sido el campeón de la regularidad (no ha existido otro premio oficial) y lidera la serie impar junto a Cristal y Alianza como sus rivales a vencer y a quienes como mayor dificultad les toca jugar en campo sintético, donde los íntimos han tenido mejor perfomance que los cerveceros, pero todos van a tener que subir a dos ciudades de altura: Recuay y Ayacucho, menudo problema antes de empezar a subir la cuesta, en el tramo previo al “play off”.

El grupo de pares, lo encabeza la U, aunque va a tener que jugar en Huancayo, Cusco y Arequipa, no tiene la dificultad de los campos sintéticos y además lleva seis puntos de ventaja sobre el Huancayo, un rival temible en su casa y que cuidará a muerte. Cienciano viene siendo irregular desde su fundo dirigencial y Melgar puede que se convierta, en el “patito feo” que no gane puntos, pero tampoco deje que se los lleven otros.

La novedad es que van a poder estar en cancha. Cuatro extranjeros, poniendo como condición que se debe haber acumulado mas del 70% del total de la bolsa de minutos, cuyo total es de 2,420. Esto beneficia solo algunos equipos, dentro de los cuales están la U, Alianza, Cristal, Aurich, Huancayo, Ancash, A. Atletico, entre otros, pero deja fuera de juego a la San Martin, Vallejo, Galvez y Cienciano. En teoría esto es una ventaja pero solo de manera individual. La efectiva franquicia que pueden tener lo equipos son sus puntajes acumulados hasta el momento y que serán sus mayores armas con las que afrontarán el resto.

Así está pintado el panorama del fútbol local, el hincha peruano hace una pausa y se alista a otra jornada de eliminatoria mundialista, que la digiere con aroma desabrido, melancólico y hasta con desidia. El balón del fútbol nuestro, hace una pausa y desparrama su cansancio en un rincón de la casa, después del descanso, saldrá de nuevo a rodar por las canchas, acompañando nuestra a veces insana pasión por el fútbol, pero que nos llena la vida cada fin de semana.

Futbol de sentimientos encontrados

Es Sábado al mediodía y llega a casa mi amigo Juan con su esposa. Compartiremos el almuerzo. Juancito, como lo llamamos, es Aliancista a muerte y hoy es su cumpleaños, ha dejado que su hijo menor se vaya al estadio con unos amigos del colegio y los padres de éstos, tan Aliancistas como su vástago. Después del almuerzo, Juancito quiere ver en la TV a su Alianza, yo le digo que hoy golea y que el CNI está fácil, que mejor veamos una película, él me insiste y me responde que debe ganar, pero que por su cumpleaños, quiere que por lo menos juegue bien, que guste y que vuelva a ser el Alianza que siempre admira y recuerda. Su deseo solo se cumplió a medias.

Montaño ha ensayado tres asistencias seguidas y no está fino, falla demasiado y Alianza no asume su papel de local, se va dejando llevar por la inercia. Velásquez enredado con sus arrebatos y De la Haza, luce desordenado y Jayo mas intrascendente que nunca. Pero está escrito que en el fútbol, la genialidad y la habilidad son valores agregados, que pocos jugadores pueden jactarse. Montaño, empieza a sacar de la galera esa picardía, innata que suele contagiar a Alexander Sanchez y entonces todo pasa por lo que ellos puedan hacer. Primero un remate rasante que abre el arco y luego una asistencia de tres dedos, mortífera a Velásquez, después dos remates que pudieron ser golazos y varias habilitaciones destacadas que hicieron al colombiano, la figura de la cancha. De la Haza, con un fierrazo, le pone la cereza a la torta, que degustamos con mi buen amigo, Aliancista de corazón y tan íntimo como nuestra extrema confianza.

Es una fiebre de sábado en el Callo. Acaso y para los que pueden ver en la TV tanta gente en el Miguel Grau, parezca otro partido de primera, tan importante como una final de campeonato. Es el primer partido del Boys en segunda división, pero eso, no les parece importar a sus hinchas, que han reventado las tribunas, llenándolas de banderolas, alegría y vibración al máximo, brindando un espectáculo impresionante de fervor rosado. Resulta paradójico, que mientras al lado, en el cementerio, algunos chalacos, recen en silencio por sus muertos, a unos metros de allí, muchas gargantas están haciendo eco a un grito de aliento incesante, por las once vidas que están en el verde, se desgarran, en cánticos y alabanzas que hacen un panorama apoteósico y conmovedor. Quizás el resultado final, solo sea una anécdota, porque después de ver este frenesí chalaco, mas de un hincha de otro equipo de primera, haya sentido una envidia ajena y asolapada, cuando ha mirado el espejo de su propia tribuna.


Ya es casi medianoche y en el teléfono mi amigo Edwin, tiene la voz entrecortada. Él ha estado en el estadio y no puede terminar de contarme lo vivido, porque alguna lágrima de emoción, le corta las palabras. Ha podido estar junto a su hijo, sentado en la tribuna y el único gol del partido, el del triunfo lo ha gritado abrazado a su vástago, ha reventado la garganta y se ha sentido feliz de tener puesta la rosada en el alma. Nadie quizás entienda su irracional pasión por sus colores y tampoco nadie pueda entender como un equipo que juega en segunda, con jugadores que tienen el DNI vencido, pueda lograr convocar tanta gente y tanta pasión loca en un mismo lugar. Eso, solo puede lograrlo un equipo de tradición, tan arraigada como el mismo amor que siente Edwin por su, tierra, su barrio, su gente o su propia familia. A veces esas cosas no se entienden, solo se viven, a veces intensamente, a veces tan irracionalmente, pero es parte del fútbol.

Es Domingo, hora del almuerzo y Javier sale de su casa rumbo al estadio. Él es Trujillano, noble habitante de Ascope, tierra bendita de la buena gente y exquisita comida. Esta vez tiene los sentimientos encontrados, el equipo que defiende su tierra, bajo el membrete de la Universidad Cesar Vallejo, debe afrontar su encuentro ante lo que representa el amor de toda la vida, Universitario. Es difícil la elección, es difícil el compromiso, pero ha optado porque hoy su corazón, sea quien lleve las riendas de sus sentimientos y espera vivir las emociones al máximo dejando que sea su entusiasmo, el que acompañe esta tarde trujillana que se torna placentera.

La U ha adelantado en el marcador, pero ha perdido a su arquero Fernández. Javier está tranquilo, pero hay un mal presentimiento que va tomando forma de fantasma. El marcador se va moviendo, según el “Pompo” Cordero –un ex hijo crema- va sacando del sombrero nuevas suertes, que sus compañeros aprovechan dos veces seguidas y ya dieron vuelta al marcador. Javier tiene una desazón en el pecho y espera la igualdad para sentirse tranquilo. Pero dicen que los hijos que se van de la casa, siempre te darán dolores de cabeza. Arremetida merengue, contragolpe trujillano y es el hijo pródigo, el que se fue un día, el que le dicen “Pompo” por su cara de niño travieso, el que asesta la puñalada feroz y mortal, que matan las alegrías cremas. Javier abandona el estadio, su hija mayor está con ella, ambos sonríen, esta vez no hay dolor, tampoco resignación, cualquiera de los dos habría podido alegrarles el corazón, trujillano de nacimiento, pero crema por devoción.

En la sala, está el Rafo, junto a sus hijas, miran la TV donde está jugando su Cristal y recrean su vista en la mirada perdida de Oblitas. Se oyen los gritos despiadados de los hinchas huancaínos que esperan “ver” por última vez al “Ciego”. Su cántico es cruel y no entiende de consideraciones dirigenciales ni procesos a largo plazo. Su herencia es guerrera y espera aniquilar al rival no importando las consecuencias ajenas. El Rafo, tiene confianza, ha visto que el equipo no gana pero amaga jugar bien y por entrega no hay quejas. El inicio del partido, lo hace tener arcadas, hay un mal presagio en su pensamiento, que tiene una pelea con el optimismo de su corazón. El Huancayo ha arremetido con todo y solo espera que su rival decaiga en cansancio. Pero si hasta ayer no había tenido seguridad en defensa, esta vez Carvallo, se estaba convirtiendo en héroe. Señal de que nuevamente hay amenazas para que este Cristal vuelva a romperse.

Oblitas, firmaba el empate y el Rafo, frente a la TV, había puesto su mano en la Biblia. La misma que usa el "Vagón" Hurtado, la única que podía echar a mano Cristal, la única forma y medio por el cual Oblitas podía lanzar una plegaria y pedir algún milagro. El cielo huancaíno se abrió de par en par, como el arco de su equipo. Hurtado define cuando faltaban doce para el final y lo celebró todo el Rímac. Ataque frontal, contragolpe letal. El "Chorri" asoma en su último aire y asiste al "Vagón" que logra anotar, casi pidiendo permiso, casi como una invocación, una oración, para que este Cristal no termine hecho añicos. Su gente que confiaba tanto, no se merecía tan pesada cruz. Pareciera que en ese abrazo final de todos los jugadores rimenses con Oblitas, hubiera un pacto de solidaridad, que han asumido con entereza. Pudo haber sido el final del "ciego" y quien sabe nadie lo asegure, este Domingo, haya significado demasiado para todos los rimenses, que han sentido que la tormenta ha calmado parcialmente las angustias. Lo que si es seguro, que Oblitas, después de varios días ha podido regresar a Lima, mas tranquilo y en casa, abrazado a su almohada color celeste, ha podido dormir plácidamente.

Ha sido una semana, cargada de sentimientos encontrados, de alegrías y tristezas, pero de esto está hecho el fútbol, es su esencia, su razón de ser y por eso nos entusiasma tanto, por eso nos llena los ojos de fervor y el corazón de una pasión descontrolada, pero que siempre nos regala un motivo para disfrutarlo tanto.


Y un día fuimos héroes

Fernando y Pepe son Aliancistas. Fernando aún con la resaca jubilosa del concierto de KISS en el cuerpo, tomó a sus tres hijas y se fueron a Matute, con la esperanza de ver ganar a su Alianza de toda la vida, aunque los rezagos de un miércoles de angustia, con ese empate ante la San Martín, le había dejado un sabor agridulce en la boca. Pepe, es íntimo fiel a su Alianza, que no juega bien, no lo convence, pero se aferra –igual que Fernando- a ese sentimiento interno que aflora y vence complejos, cada vez que su equipo tiene un encuentro trascendental. Pepe no quiso quedarse en casa y también está en el estadio, vibrando el inicio de una fiesta jubilosa entre tanto corazón íntimo, que salta optimista en la tribuna.

Rafo y Jhonny, son celestes a muerte y aunque la irregularidad de Cristal sea un karma que acompaña a sus jugadores, ellos siempre mantienen la esperanza que la razón sea mas grande que las ganas y aunque tengan la franquicia de contar con una institución modelo, en la cancha aún hay temas pendientes y que esta tarde esperan cambiar. Las circunstancias han comprado los boletos en primera fila y todo es cuestión de saber esperar el inicio del show. Ellos no han ido al estadio, han preferido verlo por la TV, mas por una cuestión de suspicacia personal, que por algún sentimiento encontrado.

El pitazo inicial, los ubica en diferentes bandos y también en polos opuestos de fervor. Los íntimos se ponen de pié, en cada arranque prometedor de Montaño y aplauden con entusiasmo cada intervención al límite de Fleitas. Los celestes, esperan que el combustible del “Vagón” Hurtado no se gaste pronto y el motor de Sheput, esta vez por fin aguante 90 minutos. Las primeras tonadas en el verde van dejando un sonido agradable, un ida y vuelta que puede determinar quien pegue primero. Montaño se inventa otra vez, una jugada descomunal y una asistencia estupenda para “Wally” Sánchez que llega tarde. La réplica celeste encuentra al “Vagon” con el motor encendido y su carrera es fulminante, llega al fondo, para mandar la puñalada, justo en el corazón del área. Allí Sheput, nuevamente le pone la que menos domina y en un fortuito yerro de Forsyth, el balón se fue silbando bajito al fondo de las angustias blanquiazules y desató la euforia celeste, que ya auguraba una tarde memorable.

En el descanso, Fernando miraba la cara triste de sus hijas y Pepe, mordiscaba sus enconos, por algo que le parecía injusto, al menos hasta ese momento. Mientras en casa, Rafo, terminaba su postre y lamentaba que Fleitas siga jugando gratis, después de aplicarle esa alevosa patada que sacó del partido a Aliberti. Era roja directa y cárcel de tres días, pensaba. Mientras Jhonny, reposaba su humanidad, regodeando la chacota tempranera, destapando la tercera botella de cerveza junto a sus amigos.

Si hay algo que no debe existir en el fútbol, es la piedad –en el buen sentido de la palabra- si un partido es el encuentro de dos rivales, que se encarnizan en una batalla por dejar a un ganador de pié, cuando tu rival está en el suelo, debes tener ese instinto asesino para liquidarlo, o corres el riesgo de que se levante y tome el arma que dejaste caer y te aseste el disparo en el mismo lugar donde pensabas hacerlo, un minuto antes. Goles que no haces, te los hacen, es una descripción mas blandita que puede graficar lo que Cristal perdonó, con el “Chorri”, con Hurtado y Lobatón, cuando tuvieron el detonador rastrillado, les afloró un sentimiento de culpa que pagarían muy caro.

Alianza estaba haciendo un partido para el olvido, desde el banco, Costas y su propuesta equivocada, no encontraba forma de que Gonzales Vigil, encare desde el flanco izquierdo y que Montaño encuentre respuesta en un medroso Fernández. Fleitas, empujaba desde atrás, pero siempre había mas piernas celestes que blanquiazules. Cristal se fue encopetando con el resultado controlado en la ductilidad del “Perrito” Lizarbe y la matonería gratuita de Perez (creo que Cristal solo lo contrató para infundir el respeto perdido) que por obra compensada de Rivera, también empezó a jugar gratuitamente. Todo era cuestión de tiempo, Oblitas charlaba donde iría a cenar con su hijo mas tarde. No había posibilidad imaginable para que Alianza remonte o empate siquiera el partido.

El final estaba cerca. Fernando y Pepe corroían su ansiedad y el reloj no dejaba de avanzar. Su pesadumbre era real, pero su fe aún estaba intacta. Rafo y Jhonny habían mandado comprar mas cerveza para celebrar. En el verde estaba el “Zorrito” Aguirre, el que los mismos aliancistas denigraban. Ya les había fallado cruelmente contra la U y ello le costó la banca. El destino travieso lo puso en el lugar y el momento exacto, justo cuando ya no quedaban mas esperanzas y los hinchas empezaban a abandonar el recinto victoriano, sacó un zurdazo impensado, pero letal, que se clavó en la garganta del hincha rimense, que apaciguó el golpe, tornando a la igualdad en casa ajena, como un buen resultado.

A Gonzáles Vigil le pueden criticar cualquier cosa y no será un dechado de virtudes, pero su entrega insensata y no dar una pelota por perdida, es su mayor virtud. En un partido con estas circunstancias, es cuando se ven a los jugadores de raza y también los de categoría. La jugada final del partido, donde hay que mandar el balón hasta los vestuarios, si es necesario, un lateral de selección como Prado, no puede cometer un error tan grosero. El “Lobo” se comió su candidez y la del portero, para lanzar el tacle a lo “Chuck Norris” y clavar la patada mortal, que mató la confianza celeste y reventó Matute como un polvorín.

En la tribuna, Fernando, se abraza con sus hijas, que lloran compartiendo la alegría de su padre y Pepe, salta abrazado de todos los íntimos que tiene cerca. Abajo en el verde hay un tumulto y el estadio es un coro de pasión y gritos desaforados. Rafo frente a la TV se toma la cabeza y no puede creer lo que está pasando. Jhonny, arrojó su vaso de cerveza y suelta una sonrisa indulgente, para esconder su desazón y la rabia contenida. En el minuto 100 ha sonado el pitazo final, de un partido con un final electrizante, que dejó acelerados a todos los corazones íntimos (incluso a los que abandonaron su confianza y las graderías), pero ha dejado un sinsabor celeste y una nueva lección aprendida, que un partido termina en el minuto final, no antes ni después.


Lo que no se pudo con la piernas, se hizo con el corazón, con la pujanza y con el espíritu indomable que debe tener un equipo con jerarquía, para sobreponerse a lo adverso. Lo que no pensaban que sucedería, se hizo real desde que Gonzales Vigil soportó a la hinchada tan igual como Aguirre. Desde que Fernando y Pepe, mis amigos aliancistas, se aferraron a lo imposible desde sus almas y sintieron hervir su sangre, en esos tensos, como inolvidables minutos finales. El “Zorrito” y el “Lobo” eran los vapuleados personajes que despertaron encono en la tribuna, pero en solo cinco minutos, de villanos se han convertido en héroes de una hazaña compartida, que hoy todo aquel que tenga el pecho blanquiazul celebra con jactancia. Quien lo diría, pero esas son las cosas que tiene el fútbol. Será por eso que nos apasiona tanto.



Sangre, sudor y pasión por el fútbol

Santificado sea el fútbol nuestro de cada día, ese que nos apasiona y nos lleva al templo de nuevo, cada domingo a la misa de la tarde, aún y cuando nuestros credos se hayan sentido tocados o nuestra fe en el futuro se sienta cada vez mas resquebrajada. Esta semana que ha terminado, en que hemos descansado los ímpetus y sosegado las angustias, este fútbol nuestro, de cada día, nos ha dejado realidades con sentimientos encontrados, unos con el dolor de sentirse más pobres de alma y otros con la devoción para con sus momentos de gloria.

Cristal, se vistió de verdugo, para salir a la plaza y darle de azotes a un devoto vestido de rojo púrpura. Un Bolognesi que blasfemaba la prédica de su técnico y que cometió el pecado insensato de querer afrontar un torneo de envergadura, apelando a sus jóvenes frailes, que aún ni siquiera saben limpiar las copas de vino y que desdicen en el verde lo que instruye su mentor. Fueron cinco azotes despiadados que han dejado heridas en el magullado y enclenque cuerpo del devoto y le ha limpiado el rostro a su verdugo, que se ha sentido fuerte otra vez y dueño de sus cualidades y su doctrina.

Alianza no ha necesitado vestirse de morado para resucitar en Domingo, tampoco sacar en procesión su atribulada realidad, solo le ha bastado un Sábado de gloria, para esperar que caiga la noche y doblegar por la razón, mas que por la fuerza a un Cienciano que mas allá de tener un equipo de nombres, tiene una lucha interna por liberarse de los demonios que proliferan su casa, su propia cama donde reposa y hasta de sus mismas conciencias. Esa lucha desquiciada y porfiada entre el embuste ladino y la palabra florida, que al final terminan siendo, la misma copa de vino de misa, del cual saborean, el bien y el mal, el hambre y la necesidad, que se quieren tanto, como se odian también.

El Domingo de resurrección llevó a Universitario por tierras Chiclayanas, confiado en la devoción por su credo futbolístico. Pero no pensó que el “ciclón” hoy tiene al cielo de su parte y este Aurich, ha crecido, en la medida que los resultados le han dado esas limosnas necesarias para que su iglesia de fe, se vaya haciendo fuerte. Esta vez Aurich fue un dechado de virtudes, un primer tiempo inolvidable donde lanzaba flores por doquier y en la U solo eran rezos no escuchados. Un equipo renovado en la fe, pero carente de categoría, se fue sucumbiendo en el fango de la incertidumbre, donde Solano ha comenzado a jugar lo que puede y a correr lo que le conviene, mientras Candelo, sahumaba su botín para soltar prédicas ciertas, como mensajes escondidos para los que miran en la tribuna o el escritorio. Una simple diferencia, pero un ingrato resultado crema.

Hubo fútbol y mucho vértigo, pero tenía que haber pasión y ella vino con sangre. El inacabable “Checho” Ibarra, elevaba su humanidad para golpear una vez más su tabique destrozado y marcar en ese arco que alguna vez defendió y hoy no guarda recuerdos gratos. Alzó sus brazos en victoria y dejó que la sangre que manaba por su rostro se pierda en el color de su camiseta y sea una estampa religiosa, para este fin de semana, que dejó al fútbol con nuevos lideres de la fe y la esperanza. Allá en el norte, hay un equipo que se ha vestido de pontífice y profesa su religión a sus fieles y crece en multitud y también en confianza, vive horas felices y ha sanado sus pecados inmediatos.

Esta semana de recogimiento espiritual, ha dejado a nuestro fútbol, con nuevas prédicas y nuevos fieles, con los mismos sacerdotes y los mismos herejes. Con el mismo pueblo futbolero, que sigue fiel a su creencia, aunque el futuro le siga siendo incierto y antes que el gallo cante tres veces, ha regresado al templo, a seguir manifestando su confianza, a renovar su fe y elevar su plegaria, para que las buenas nuevas del fútbol, le sean santificadas.

Devaneos insensatos de fútbol

-Lo que mal comienza mal acaba- Dice la sensatez.
-Se ha cosechado, lo que se ha sembrado- dice malhumorado el sentimiento.
-Esto es consecuencia de los malos dirigentes y el DT- Grita desaforada la pasión golpeando la pared con furia.
-No podíamos esperar menos, es un grupo mas de perdedores- agrega la desilusión tomándose el rostro con las manos.
-Será para la próxima, tenemos buenos jugadores y solo falta un buen DT, además ya estamos acostumbrados- culmina el conformismo, tratando de calmar los ánimos, a este grupo de emociones que se mira a la cara, sin encontrar ninguna explicación a otro papelón, otro fracaso y otro dolor para su pueblo futbolero.

Otra Sub-20, que ha hecho trizas los sueños de millones de peruanos que creyeron encontrar en unos nombres juveniles, esa utopía bobalicona de ir a otro mundial con la nueva sangre tan necesitada para resarcir nuestro anémico fútbol, que cada día ve acercarse más su triste final.

Un grupo de quisquillosos jovenzuelos que creen haber encontrado el tesoro escondido y que solo guardan en los bolsillos demasiados centavos que alimentan su enervado ego. Un jugador que elevaron a mega estrella y que hoy se siente dueño de los sueños ajenos, que a punta de prepotencia hizo lo que vino en gana y se pasó el torneo construyendo su propia vida de acciones desquiciadas y decisiones rematadas, que ha construido su castillo de naipes con los halagos tempraneros y que ha desposado a la modelo, para desdecir sus propios conceptos errados de lo que es la responsabilidad. Un DT que le pusieron el traje de bombero con casco y botas rojas incluidas, que solo apagará el incendio que le quema la conciencia.
Mientras, el balón descansa su fatiga, disfrazando su pesar con una pálida sonrisa.

Los compadres, realizan un baile por separado, cada uno en su propia casa, cada uno con sus propios motivos para celebrar. Uno presentando la cara lavada con nueva imagen y nuevos sueños, el otro tratando de limpiar toda la mala vibra que le dejó la angustia de verse comprometidos con la desgracia. El merengue suena por el coloso de Ate, mientras que una mano siniestra les baja la palanca de la luz para dejarlos en tinieblas, danzantes y bailarines han tenido que marcharse demasiado temprano de la celebración. Al íntimo la luz se le apagaron a punta de fútbol, el amigo colombiano vino de visita y se llevó a la chica más linda de la fiesta. Mientras, el balón sonríe a medias, aunque se siente a gusto, le atormentan las dudas, presiente que este año lo tratarán con mucha dureza, a pesar que ha llegado un “Maestrito” que siempre lo trató con cariño.

En tienda rimense hay alegría, porque no tuvieron fiesta de inauguración y sin embargo se fueron de frente a celebrar al bar, hay tres razones para hacerlo, hay tres razones para alimentar la esperanza, aunque en la red no quedaron demasiadas diferencias, vale el buen inicio. El tiempo será quien le brinde el espaldarazo o el cachetazo que lo vuelva a la realidad. Mientras, el balón descansa tranquilo, esta vez se ha quedado aletargado de tanto grito en la tribuna, en un rincón del camarín se ha quedado dormidito esperando que mañana lo despierten temprano para que vuelva a sonreír.

Todos empiezan a olvidarse de los jóvenes y su fracaso, de los dirigentes y sus yerros continuos, nuevamente todos empiezan a llenarse la boca de sus colores preferidos y a pintarse las insignias en el pecho. Los gritos ya no son de abucheo y han cambiado sus estrofas, Todos empiezan por agitar banderas desiguales con una sola consigna. Esta vez,
la lucha es por sus propias ideologías y su propia camiseta.

-Ojalá y esta vez sí se hagan las cosas en serio- Dice la sensatez.
-Es hora de olvidar el pasado- dice optimista el sentimiento.
-Esta vez seremos campeones- Grita con euforia la Pasión.
-Solo queda seguir apostando por lo que tenemos- agrega la ilusión apretando el puño.

Mientras el balón espera acurrucadito a que suene le pitazo inicial para volar nuevamente por los aires, tratando de ser feliz en su diario devenir que lo hace ser parte importante de estos devaneos insensatos de fútbol.

Al Maestrito con cariño

Lejanos son los días, cuando aquel jovenzuelo de esmirriado físico pero de pegada prodigiosa, hacía sus pininos en el fútbol, primero pisando la cancha de Matute y después allá en la Florida, donde Cristal lo cobijó muy joven. Alguna vez cuando pudimos compartir una charla casual, nos dejó la impresión de ser un chico de una humildad marcada, pero a pesar de su corta edad tenía muy centrados sus objetivos. Al no tener cabida en el plantel principal, decidieron prestarlo al Muni (mi equipo querido) y vaya que le sirvió de trampolín, esa temporada con la casaca edil fue memorable, realmente la rompió, lo que le valió que regrese de titular indiscutible a la tienda rimense y posteriormente ponerse la blanquirroja.

Norberto Solano, el Ñol para los amigos, fue afianzándose con Cristal hasta aquella inolvidable campaña rimense que lo llevó a disputar la Copa Libertadores con Cruzeiro de Brasil. Solano no ganó la copa, pero sus buenas actuaciones le valieron para firmar contrato con el Boca Juniors argentino. Para su buena estrella, estaba en el equipo Diego Maradona, que al margen que daba sus últimos puntillazos en el fútbol y tenía la cabeza mas puesta en la adrenalina del desenfreno, que en jugar para el equipo, era Maradona, el Dios midas que hacía brillar todo lo que tocaba. Ñol tuvo el espaldarazo mundial cuando el D10s lo nombró como un “Maestrito”, apelativo que etiquetó la destreza de su buen pié y técnica depurada, dejando una huella que caló muy hondo en el exigente jugador doce de la “Bombonera”. A pesar que Ñol cruzó el charco y se instaló con éxito en la competitiva liga inglesa, cada vez que pisó Argentina, desde la tribuna bajó el cántico nostálgico de su apellido, que le hace recordar que tiene guardado un lugar, en el corazón de la hinchada boquense.

Hoy Norberto Solano, nuestro entrañable “Ñol”, ha decidido pegar la vuelta y lo hace inteligentemente, como cuando hamaca la cadera y hecha el cuerpo adelante para que su cerebro irradie energía a su botín derecho y le haga una caricia sutil al balón, que solo atina a cerrar los ojos y se deja llevar mansamente por los aires para posarse de manera precisa entre las redecillas del gol. Nuestro Ñol llega con mucha convicción de que le queda poco tiempo en el fútbol activo, pero tiene tanto por enseñar todavía. Llega a la “U” que lo recibe quizás en el epílogo de una carrera brillante, mantenerse mas de 10 años como titular en la Premier Ligue no es cualquier cosa, el “Maestrito” ha calado su nombre y el prodigio de su buena pegada, en los anales de la competitiva liga inglesa y también del fútbol mundial.

Y le hace bien a nuestro fútbol su llegada, es verdad, llega a la U en el inicio de un ciclo estudiantil distinto y ha sido determinante en su retorno, que en el banco esté Juan Reynoso, quien ha sopesado las horas y los días cimentados en la amistad, por encima del interés económico, porque a estas alturas de su carrera el buen Ñol, ya tiene definido su futuro, que hasta se puede pensar irracionalmente, que tranquilamente le alcanza para como pasarse el resto de su vida, tocando la trompeta en el balcón de su casa.

La hinchada crema lo ha recibido con gran expectativa y eso crea interés en el equipo. Ñol será el dueño de la pelota parada y el generador de fútbol, aunque ello pueda poner en duda la convivencia con la figura excluyente que resultaba Donny Neyra, ahora que ya no estaba Candelo y que tenía el camino libre para recuperar el tiempo perdido. De alguna manera, la presencia de Ñol, maltrecha los ímpetus de esté buen, como díscolo jugador. Tarea para el “Cabezón” Reynoso, quien ya puso el parche, argumentando que no le temblará la mano para sentar a Solano, ello mas allá que una prédica vana y bizantina, tendrá que ser un mandamiento de fiel cumplimiento a la hora de la verdad, porque la respuesta de Solano, ha sido que le molestaría mucho ser suplente. Antes de entrar a la cancha, como que hay algunas cosas por resolver en el vestuario crema.

El tiempo será quien dicte la sentencia final, el Ñol ha decidido regresar y esta vez no lo hace de visita, ha venido con todas sus maletas listas y sus ilusiones prendidas como velas de esperanza, ojalá y la mediocridad en la que anda sumido nuestro fútbol no lo terminen por aburrir y decida colgar ese prodigioso botín derecho demasiado pronto. Ojalá que la hinchada lo entienda si no camnina el equipo, porque tremendo currículum que nos ha llenado de orgullo tantas veces, merecen un respetable cariño y consideración. Es lo menos que se merece el “Maestrito”.

La buena estrella blanquiazul

Quien lo diría, este Alianza hace unas semanas, era un enfermo con diagnóstico de pronóstico reservado. Se mantenía con vida, gracias al respirador de su esperanza y la fe de su gente que seguía saltando en el ‘comando sur’. El Dr. Richard Paez, para salvarle la vida, decidió inyectarle directo a la vena, una gran dosis de actitud, compromiso y trabajo, que fueron haciendo efecto, conforme crecían sus deseos de recuperarse. Hoy aparece renovado y jovial, aferrado a sus ansias de vivir entre alegrías y festejos. Ya no tiene esa mirada perdida en la incertidumbre, ni ese rostro apesadumbrado que conjugaba su crisis mental de no tener un horizonte y que se estaba dejando ganar por el cáncer de la mediocridad.

Hoy este Alianza es diferente, el punto de quiebre, se inició con esa buena racha, que contagió a los peruanos de un espíritu diferente para manejar la adversidad, de crecerse ante la dificultad y asumir con entereza las pruebas que el fútbol suele poner en juego a sus protagonistas, para que puedan demostrar de que están hechos.

El fútbol de hoy maneja nuevos códigos y uno de ellos, quizás el mas importante es la actitud. El equipo de Paez ha llegado a entender que debe entrar al campo y asumir el control del balón con decisión, sea de local o de visita, quizás allí parte el principio de ese nuevo estilo blanquiazul, de ir al frente con el vértigo de sus laterales, la fuerza y la técnica de sus volantes y la agresividad de sus atacantes. El dominio inicial de Alianza sorprendió a Cristal, lo hamaqueó de su parsimonia, lo sacó de sitio y provocaron errores de la defensa rimense que facilitaron los goles de Sidney Faiffer y Wilmer Aguirre. El descuento de Cristal llegó cuando el telón del primer acto estaba cerrando una actuación pareja de Alianza y una tardía reacción celeste.

Si bien es cierto la figura de Johnnier Montaño destacó por su fuerza y la habilidad e inteligencia para crear peligro continuo. Fue nuevamente el “zorrito” Aguirre el que marcó diferencias y fue la pesadilla para la zaga rimense, marcando el desequilibrio con su velocidad endiablada y esta vez nuevamente haciéndose presente en el marcador, aunque con una manita de fortuna. Cuando se tenía que asegurar el partido, le puso su cuota de sacrificio que el ‘comando su’r valoró con una salva de aplausos al final del partido. Gratificante resulta como el juvenil Aldo Corzo se va consolidando, nuevamente demostró su empuje y ese talante que lo hace diferente, ojalá que siga ese camino ascendente, porque la selección necesita sangre joven por esa banda y sobre todo con ese conchudo actuar, que se hace tan necesario para partidos transcendentes.

Este Alianza hoy camina con paso seguro, en menos de un mes, se ha tumbado a los más difíciles escollos que podía tener en su camino y ello ha levantado su optimismo, le ha cargado las baterías a su ilusión y ha empezado a pensar en grande. Este Alianza que empezó a resurgir de entre los escombros, hoy tiene traje nuevo y cercano al mes de los milagros, se alista para ir a la iglesia y agradecer por este presente que lo ha dejado honorable y ya le presentó sus credenciales a los que estuvieron lejos de sus ojos para que lo tengan en cuenta, cuando se trate de pelear un lugar entre los elegidos.

El hincha de pecho blanquiazul, hoy tiene marcada su sonrisa y no es para menos, pero ruega en silencio que esta buena estrella siga alumbrando su camino, tanta desazón le ha agujereado el alma, pero aún tiene entero el corazón, aquel que resistió los momentos amargos, con entereza y que guarda un lugar abierto para el festejo y la alegría.

El baile es en el piso de abajo

Después de haber hecho una pausa involuntaria, retornamos a escribir en el blog. Agradezco de verdad, a esas llamadas preocupadas que echaban de menos nuestros pensamientos futboleros y que han seguido los posteos con singular avidez.

Nos metemos a la cancha, nos encontrarnos con este clausura, que ya va definiendo sus principales protagonistas. Con la San Martín y Cristal encaramados en el lugar de privilegio, en esa cima donde solo persisten, los que quieren encumbrarse en la gloria. Con un Boys que aporrea la voluntad de sus atribulados hinchas, que cada día ven mas cerca, el trágico deceso de su equipo, que agoniza, abrazado a la intransigente necesidad de vivir entre torpezas dirigenciales y el ardor de su gente que le da fuerzas para no cerrar los ojos.

Aún falta jugarse mucho en este clausura, si nada cambia como hasta ahora, el próximo monarca, podría visualizarse entre San Martin, Cristal y quien sabe Cienciano. La “U” se parece al galán que conquistó a la chica mas linda del barrio y ha perdido el interés de hablar de matrimonio, como que se siente muy seguro de su amor y eso lo tranquiliza. Mientras “Kukin” anda resurgiendo en las alturas con el Ancash, el “torito” Meza Cuadra repunta al Galvez. Pero esto es fútbol y todavía peruano, por ello tan impredecible como gitano, con mucha mas razón, nos invita a consolidar la idea que nada está dicho y hoy, solo estemos haciendo meras especulaciones.

Es preocupante y enfermizo lo de Alianza, con un plantel apreciable, una prédica salomónica de su estratega, no encuentra la salida para llegar, a la puerta que conduce al piso de arriba, donde están los mejores, donde está la sala principal, donde la música que se toca, invita al baile generoso. No se siente a gusto en el piso de abajo, donde solo se habla de infelicidades y se comparten las angustias. No es merecedor de su realidad, pero la vive y le cuesta en demasía revertirla. Hoy ya no sale a jugar con alegría, para divertir a su pueblo, hoy sale a la cancha, prendido a un rezo, que se hace obsesión y que castiga sus arrebatos con alevosa continuidad. Sufre el hincha blanquiazul en la tribuna y no resigna su presente, en la cancha, no hay fútbol solo es un baile apagado y taciturno.

Esta paralización obligada por las eliminatorias, dejará que cada equipo se recueste a pensar en su futuro, a recargar las ganas de meterse al baile. Esta última fecha, ha demostrado, que al margen que los del piso de arriba, tengan una batalla individual para demostrar quien hace mejores piruetas en la pista, el verdadero baile, el de los sueños imposibles, el de la resistencia a no desmayar, se va a realizar en el piso de abajo, allí donde se quedarán los que no encuentren oído a la música y saldrán airosos los que empiecen a danzar un poco con la ilusión y también con su capacidad personal y de grupo aplicado.



De fútbol y emociones estamos hechos

Hoy si tenemos ganas para hablar de fútbol. Porque temprano por la eurocopa, Alemania había sacudido sus temores confiados, ante una atrevida Turquía y en el epílogo de un duro encuentro, aseguró estar presente en su sexta final. Entonces quedaba meterse de lleno a la cocina de nuestro torneo doméstico y preparar los aderezos para un partido especial, esos que requieren mucho condimento y que paladea el hincha cuando en juego hay mas que tres puntos. Esta vez el premio se duplicaba y encontraba a Universitario encaramado en la cima y a un Cristal que a despecho de su realidad, se jugaba la vida misma y sus anhelos eran como esa carnecita fresca que la metemos al asador para cocinarla toda, sin que pierda su aroma ni mixtura.

Ni el frío y la persistente llovizna, fueron impedimento, para que el hincha se olvide del reciente sinsabor que le ha dejado la bicolor, como un escozor en la lengua, que duele cada vez que toca algo picante como el mal recuerdo de Uruguay. Ese hincha partió con sus banderas al José Díaz, unos iban cantando sones de victoria y los otros apeando su confianza a la fuerza de sus deseos. Un marco espectacular en las tribunas, hacían presagiar una noche de fútbol, por un lado Universitario tenía al frente al rival mas duro, el escollo mas difícil, por el otro, Cristal quería pisarle el píe, mirándolo fijamente a los ojos. Que importaba entonces la lluvia, el frío o la cancha sintética, si total los peruanos olvidamos muy rápido y era la hora de dejar la garganta en la grada.

Minuto 8, Donny Neyra, se para frente al balón, cuando toma carrera parece que le va a pegar un fierrazo, pero cuando su botín llega a tocarlo, echa el cuerpo adelante y le sale un tiro perfecto, con fuerza, con viada, la pelota cruza el cielo celeste y se va a clavar arriba, donde Heredia solo se hace un ovillo de impotencia. Un golazo espectacular que hizo explosionar la trinchera y ponerse de pié hasta al hincha mas celeste. Neyra con la selección nunca ejecutó un tiro libre, porque Solano era el dueño del balón, después de ver este pedazo de gol, pasaron por la cabeza tantas cosas, ahora lejanas, ahora distintas. La respuesta celeste fue vertiginosa, tuvo el mismo nombre pero otro apellido, el “jotita” Donny Sanchez emparejó un partido que desde ese momento se hizo de ida y vuelta, trajinado, con mucha fibra y temperamento. Careca manda temprano a Duarte al vestuario como duro castigo a la falla y Lobatón crece en tienda rimense. Pero otra vez Neyra, se escabulle por derecha, tocando con sutileza, encuentra a Rainer Torres quien deja solo al 'Vagón' Hurtado para el 2-1.

El complemento fue de matices relevantes por ambos bandos. Cristal empujando y porfiando por la paridad y la “U” soltando ráfagas de buen fútbol, “Malingas” haciendo honor al mote, se pierde la ventaja de manera grosera y Neyra se “devora” la mas fácil en la puerta del arco. Cuando el reloj ya marcaba el final, el 'Gato' Fernández, saca una mano milagrosa que ahoga el gol en la garganta de Ximénez. Allí se quedó el marcador, con una trinchera saltando y bailando de alegría, porque está a tres puntos de bañarse de gloria, están acá muy cerca, en Matute, donde lo espera un Alianza recuperado y que viene en alza. El festejo en casa ajena no viene siendo una utopía, tampoco un espejismo, aunque deba esperar un traspié de Cristal en Huancayo. El hincha crema, ese que anoche calentó el ambiente y llenó la tribuna de euforia, ya puso a helar la champaña, porque presiente que este fin de semana, puede volver a vivir la vuelta olímpica del 99, aunque Alianza podría ser el final de su racha o la víctima de sus deseos atrevidos.

Cristal y sus hinchas se fueron masticando su bronca y reclamando justicia. En la cancha dejó la piel y a desmedro del resultado, hay razones para sentir que la igualdad pudo ser lo mejor, pero la realidad le enrostra que ya perdió el tren que lleva al título, ahora debe comprar boletos con nuevas fechas y quizás no llegue a tiempo al destino. Estos partidos así de vibrantes y llenos de expectativa, como que se vuelven un antídoto efectivo ante ese virus tóxico llamado fútbol peruano y nos hacen perder la memoria por un instante, acaso y a nombre de colores propios tatuados en el corazón, pero tan efectivos que ya estamos esperando con ansias un nuevo clásico, con la misma ilusión y esperanza como esperaremos próximamente un nuevo partido de nuestra selección. Así somos por el fútbol y de eso estamos hechos.