Benzemas

Fue un bombardeo de principio a fin. Francia enfilo los cañones a Honduras y hundió su débil fragata. 3 cañonazos fueron suficientes, el capitán Karin Benzema fue el verdugo. Se deshizo de su primer rival del campeonato del mundo.
 
El equipo de Deschamps no extraño a su estrella Franck Ribéry por lo menos en neste encuentro, desde el inicio impuso su jerarquía sobre el equipo centroamericano. A pesar del férreo sistema defensivo impuesto por el técnico Luis Suárez, los ‘blues’ pudieron vulnerar el arco de Valladares sobre el final del primer tiempo con un remate de penal de Benzema. Lo que vino después fue un juego por demolición. Honduras perdió un hombre y todo cuesta arriba.
 
En el segundo tiempo con más espacios Benzema generó un autogol del arquero Valladares y que vino a significar la primera jugada polémica del mundial, aunque el árbitro no dudó en el cobro, Luis Suarez y sus jugadores mostraron su disconformidad por la decisión, sin embargo, la tecnología de gol demostró el segundo tanto de Francia.
 


Finalmente, con Honduras entregado, el ‘Gato’ Benzema consiguió su doblete a los 72’ luego de un rebote en el área que supo capitalizar el delantero del Real Madrid con un potente remate. El goleador del Real Madrid estuvo intratable.
 
 
 

Contra reloj Suizo

Qué manera de sufrir y que manera de morir. Ecuador se vio superado por Suiza y replegó líneas buscando la contra como mejor arma. Esperanzados a la velocidad de sus hombres de arriba que le permitieran asegurar ataques de peligro, pero terminó lográndolo de la manera que mejor le acomoda: La pelota parada. Enner Valencia le ganó a todos en la salida de un córner de Ayoví y de cabeza, puso el insospechado 1-0 de Ecuador. Como para aguantar el vendaval suizo que acometía con extremada velocidad y precisión.
 
Era un resultado inesperado por lo que se había visto en la cancha: un Suiza superior, con mayor dominio y llegada que complicaba a Ecuador en cada ataque, más allá de que quedara muy mal parado cuando perdía la pelota en campo contrario. Ese mal retroceso fue lo que le dio la posibilidad a Ecuador de meterse en el partido. De hacerse notar y equiparar las cosas.
Pero la superioridad del partido tuvo premio para equipo de Ottmar Hitzfeld, técnico de la selección suiza, se jugó su última carta y en la primera del segundo tiempo Mehmedi, uno de los que recién habían entrado, le ganó a Gruezo en el área chica y puso el empate. Hasta allí era un resultado meritorio para los ecuatorianos. Firmado.

Pero en los minutos finales el partido fue agonizante, emocionante, cuando tenía a su disposición Michael Arroyo de hacer la última del partido, era el gol del triunfo ecuatoriano, se durmió y perdió la pelota que en el contragolpe justo cuando ya el árbitro iba a sonar el silbato, Seferovic la empujó y terminó dando la victoria a los suizos. Una lástima, una verdadera lástima, por los ecuatorianos, pero esto es futbol, esto es el mundial.
 
 
 
 
 

Guerra de tronos

La lucha del trono europeo se jugaba en la cancha. En la tribuna los súbditos clamaban por sus monarcas y la realeza se formaba en fila para abanicar las bondades futbolísticas de sus equipos, que ponían en juego una corona. Una justa mundialista, el mejor escenario para que Italia e Inglaterra, midan fuerzas en una nueva versión del clásico europeo. El espectáculo se trasladó al verde y el balón se echó a rodar.

Fue un tremendo rito al fútbol lo que brindaron Inglaterra e Italia. Mucha verticalidad de parte de Italia y lateralización inglesa marcando el inicio. Llegaban más rápido los ingleses con menos toques que los italianos al arco rival. Pasar de defensa al ataque le resultaba más práctico a Inglaterra. Había mucha dinámica y velocidad, para trasladar el balón con el buen uso de las bandas. Tiros de media distancia y llegadas de peligro marcaban una tendencia que Italia sopesaba con la tenencia del balón, cuidarlo y administrarlo con propiedad, para ello tiene a un maestro aduanero, Andrea Pirlo, un jugadorazo que piensa más de lo que corre, pero es más veloz que todos con el pensamiento. Un jugador de acero inoxidable.

El equipo de Prandelli dominaba las colinas, se escabullía por los flancos, con Balotelli como único guerrero en punta, luchando con su espada. Los ingleses veían amenazar sus dominios, apelaban a su dinámica para el desborde y contrarrestar el avance italiano con barricadas de futbol veloz y preciso. Los dirigidos por Hodgson hacían más simple la creación de ataques, afianzados en el desborde de Sterling, pero Italia buscaba la fórmula de probar de fuera del área. La genialidad de Pirlo para dejársela a Marchisio que baraja un fierrazo cruzado al ras del césped y abrió el marcador. Golazo.

La alegría no duró mucho, porque la respuesta inmediata de Inglaterra fue una contra letal: con desborde veloz de Rooney, centro bajo, calculado que no llegó Paletta y Sturridge la empujó para la igualdad. Sobre el cierre del primer tiempo, Italia se mostró mucho mejor: Balotelli iba a hacer el gol del mundial, pico detrás de la defensa inglesa, la pinchó y Jagielka la salvó en la línea. Sin darle respiro, en la jugada siguiente Candreva incrustó su tiro en el palo. Partidazo.

La jugada que definió el partido, vino del más polémico, del más cuestionado pero no tan menos efectivo. Recién se acomodaba Inglaterra en el campo y Balotelli apareció por el segundo palo y con un cabezazo al piso la clavó poniendo el 2-1. Baldazo de agua fría para Inglaterra que intentó, buscó y aprovechó los espacios que le regalaron los italianos; sin embargo, no les alcanzó.


 
Si hay un equipo que sabe jugar a defenderse bien, ese es Italia, El equipo de Prandelli retrocedió demasiado y genero el riesgo que no aprovecharon Rooney y compañía. Inglaterra se paró en campo rival y fue por la igualdad: usó los costados, probó por el medio, utilizó la media distancia, pero nada, no hubo caso. Italia se movía al compás de Pirlo, y tuvo sus chances de ampliar la diferencia, pero la historia ya estaba escrita. A Rey muerto, Rey puesto, en esta guerra de tronos, el clásico europeo ha elegido un nuevo monarca, y por ahora es italiano.

Tico Tico Charrua

Si Uruguay vino a Brasil con la hoja recortada del libro de historia, con fecha del año 50 y con la consigna de volver a repetir el maracanazo, nunca le pasó por la cabeza que recibiría un cachetazo tan soberbio de quien menos pensaba y hoy sería su verdugo que lo puso en la cuesta del abismo, convirtiéndose a costa suya, como el líder impensado en este grupo denominado de la muerte. Costa Rica era la cenicienta, el rival a vencer, el peldaño inmóvil para poder subir la escalera, pero la historia le tenía escrita una hoja en blanco a la leyenda celeste. Un contundente 3-1 ha escrito con letras de fuego que el sueño del mundial, hoy tiene para Uruguay visos de pesadilla.
 
El “Maestro” Tabarez dejo a Suárez en el banco, Cavani asumió su papel y fue el que cambió por gol el penal que Júnior Díaz le hizo a Lugano en la etapa inicial. Hasta ahí todo bien. Incluso tuvo alguna situación para aumentar la ventaja. Lo empezó asegurando Uruguay, con presencia en el marcador. Pero no era contundente. No era avasallador ni tampoco tenía profundidad. Hay muchos nombres conocidos, que repiten un mundial y al margen de la experiencia, no ofrece muchas variantes en el juego. Mucho menos ante un equipo, de movimientos rápidos, como este Costa Rica. Mucha sangre joven que corre bien y taponea los espacios cortando el juego en los lugares justos.

Pero el segundo cambio todo, asomaron las dudas, empezaron a aparecer temores y después de un par de errores consecutivos, todo se dio vuelta. Apareció ese moreno de nombre Joel Campbell, que hace tres años era un esmirriado jovencito y hoy su periplo europeo lo ha devuelto repotenciado, mas entero físicamente. No se encontró en las figuritas mundialistas del álbum de Panini y hoy resulto un figurón. Qué manera de trascender, en el juego en los goles, en el triunfo. Primero para generar el empate transitorio con un zurdazo impecable, que infló la red uruguaya y también el orgullo costarricense. Después para desplegar juego veloz, incisivo y técnico que desequilibraba los arrestos charrúas que empezaron a perder posiciones. Hasta que lo sorpresivo se hizo increíble pero era demasiado real.

Tiro libre para Costa Rica y Godin pierde a Duarte que le pone la testa justa, marca la diferencia y mete terror al banco charrúa. Uruguay había comenzado metiendo temor con su juego aéreo y estaba temeroso perdiendo por el mismo método, ante un Costa Rica que lo avasallaba sin sonrojarse.
 
Cuando agonizaba el tormento charrúa y alimentaba alguna esperanza, vino el pase fantástico de Campbell a Ureña para que liquidara el partido en la primera pelota que tocó. Allí quedo escrito el marcador un 3-1 lapidario, justiciero y dictatorial. Tremendo batacazo mundialista, hasta los más asiduos apostadores, se cayeron en sus pronósticos. Pero así es el futbol, mucho más ahora que los nombres y los libros de historia van dejando de ser amuletos de consulta y mucho menos de buena suerte.
 
Si se toma de referencia que Italia e Inglaterra son las otras selecciones que conforman el Grupo D, este partido contra Costa Rica era crucial para Uruguay. Sus pretensiones de clasificar eran dependientes de un resultado positivo en el debut. Pero lo que parecía que iba a ser un primer encuentro de trámite natural, terminó convirtiéndose en una pesadilla histórica. Si existe un equipo capaz de resurgir desde la adversidad y volver cual ave fénix de entre sus cenizas, ese es Uruguay, aunque por ahora, el panorama pinta una acuarela nada celeste, sino por el contrario con mucho color gris y olor a decepción. Habrá que hacerse mas fuerte. 
 
 


 

Tres cafecitos colombianos

Colombia se fue sonriente del estadio Mineirao. Goleo 3-0 en el debut a una Grecia incisiva pero carente de contundencia arriba. Manteniendo ese estilo asumido para manejar el balón aun y cuando no logra asumir la posesión. Pero la sonrisa hubiera sido completa si Radamel Falcao que hizo de hincha ilustre en la tribuna, hubiera estado en la cancha. Porque su ausencia magnifica más la victoria, porque su falta en el ataque hizo más trabajada la llegada al gol, porque se sintió que algo le faltaba al equipo cafetero, para tener la referencia, la garantía de asegurar un resultado desde su capacidad para a definición. Se tuvo que ordenar desde la ausencia del referente para jugar, presionar y atacar en bloque.
 
Y fue James Rodriguez el que asumió el papel de conductor, una disposición de Pekerman para que asuma protagonismo desde la recuperación sacrificada del balón y la administración prolija. Una Grecia voluntariosa que metía y copaba los espacios, no llegaba al arco pero tampoco dejaba que llegue libre el ataque colombiano. Por eso el gol le llegó oportuno, como cafecito de desayuno, temprano por la mañana. Buen desborde de Cuadrado por derecha que define mordida Armero y la tranquilidad llega justa para manejar el partido. Primer cafecito.

Grecia fue un rival mordedor pero sin imaginación con el balón en los pies. Colombia cedió esa alternativa adrede y terminaba siempre recuperando lo que no podía generar el rival, por falta de esa capacidad creativa, de improvisación y de inventiva. El segundo vino de una jugada en saque de un corner que paso silbnado el área y la coge Teo Gutierrez, de 9, en el área –a falta de Falcao- y definiendo la holgura de un marcador que daba la sensación que todo estaba consumado. Segundo cafecito.

Ya en los descuentos James Redriguez redondea una actuación sobresaliente y marca un gol muy a la colombiana. Toqueteo y tacos en la cara del rival y una definición genial del 10, que la puso lejos del arquero y definió este triunfo cafetero que puso contentos a todos los colombianos que pintaron el Mineirao de amarillo, un color esperanza como este empezar con el pie derecho y una victoria que tranquiliza las emociones. Cuando se cae la tarde, en el análisis y la charla post celebración, cae muy bien un cafecito colombiano, para pensar en lo que viene y calmar esas desproporcionadas ideas que acompañan un triunfo holgado, para replantear lo que sigue y mantener soñar en cosas más grandes. Tercer cafecito.



Naranja asesina

PARTIDAZO, así, con letras mayúsculas, resaltado y en negritas, que otra calificación se le puede dar. El vigente campeón y el eterno segundón se volvieron a encontrar. Repetición de la última final que el caprichoso sorteo los puso en partido inaugural. Y vaya que nos regalaron un partido digno de una final. Una sorprendente Holanda de vértigo intenso con vaivenes y despliegue físico notable, de verticalidad letal y una culminación con un marcador inmortal. Un baile total, injurioso para una España que quiso reverdecer su estilo, pero dejo en claro que sus nombres son los mismos y que no le pidan que sea la misma máquina del mundial pasado.
 
De arranque España salió de blanco y Holanda de azul eléctrico. De arranque se mostró una diferencia que se hizo realidad en el juego. El Tiki-Taka de Iniesta, Xavi y Xabi Alonso, desequilibraban y generaban posesión pero también juego inmaculado. Holanda apostando a la contra no encontraba la manija y España solo la tocaba, la triangulaba, la cuidaba, con mucha paciencia en la elaboración.
 
La diferencia en la red vino de un penal fabricado por Diego Costa (aún no se entiende como pudo ser titular después de un desgarro). Xabi Alonso definió bien y la ventaja justificaba el trabajo y dominio español. Dos mano a mano de Silva, que no supo definir bien, serían determinantes en el partido. Holanda no tiene muchos nombres, pero le sobra juventud. Sus jóvenes son los que corren y recorren para que el tridente de Van Persie, Sneijder y Robben, tengan los espacios para ser contundentes arriba. El partido se empareja y toma otro color, en esa pegada perfecta de Blind que cruza los aires y busca a Van Persie, el holandés captura la instantánea en un vuelo plástico y angelical, conecta un testarazo colocado que dejo en el camino a Casillas. Pedazo de gol, una obra de arte, un envión anímico notable, para correr más, para quitar más, para morder más. Para jugar más.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El segundo tiempo fue totalmente distinto, Holanda maniató a España, lo sometió a su ritmo y al apuro inicial le imprimió velocidad y contundencia. Recogido atrás aposto a la rapidez de Robben y Van Persie, buscando meterse entre Ramos y Piqué que cada vez corren menos. Y se vino el vendaval. Otro pase magistral de Blind para Robben que en la bajada de balón sensacional dejo en ficha a todos, acomodó su misil y la puso adentro. Golazo. El tercero fue una cargada contra Casillas que añade De Vrij y el cuarto un blooper de Iker, que ya hacían un marcador de escándalo. Pero para cerrar con broche de oro vino la jugada épica de Robben. Arrancó desde el medio como un tren bala y Ramos siguiéndolo como una locomotora, desparramó a Casillas y Piqué y definió como crack. La diferencia de Robben con el mundial pasado es que esta vez, no fallo ante Casillas. Aplausos de pie señores, apaguen las luces y cerremos el estadio. España estaba ante la humillación más grande de su historia.
 
 
 
Holanda avasalló a España, lo goleó estrepitosamente, desde su verticalidad letal, su juego es de estos tiempos modernos, no es la naranja mecánica de antaño, digamos que hoy le brotó el instinto asesino. Pero no es tiempo para romper el libro de leyendas, tampoco dejarse llevar por un marcador atípico. Los partidos son historias distintas y el fútbol es de momentos. Holanda ha puesto su nombre subrayado como posible candidato, habrá que ver cuantos partidos pueda mantener con el mismo vértigo. Lo único cierto que hoy fue el día en que el cielo se pintó de color naranja y la furia se dejó desbarrancar hacia el abismo. Difícil tortura para este equipo español que no solo le bastará recomponer el ánimo después de esta trágica realidad que quizás va a superar mañana, pero que no podrá ocultar que le dolerá para siempre.
 
 

Etiqueta roja

A Chile le toco bailar con la más bonita del baile. Pero le salió respondona, se confió demasiado en su carita de cielo y su mascota de canguro, pasando un susto que pudo sopesar con un resultado con sabor a goleada pero que más tuvo tinte de equiparidad. Fueron tres puntos valiosísimos que pone a la Roja de cara a conseguir dos empates para entrar en octavos.
Este Grupo B contiene a España y Holanda, los finalistas del último Mundial. Un objetivo durísimo para Chile que necesitaba arrancar bien y lo hizo, con visos de goleada cómoda. Se encontró dos goles arriba con mucha facilidad, Sánchez y Valdivia con un golazo, pero Australia reaccionó y llegó a ponerlo en serios aprietos.

 

El equipo de Sampaoli tiene el estilo de arriesgar siempre. Puede golear de inicio como lo pueden vapulear por aventurero. Pero ha hecho prevalecer su buen estado físico para copar la cancha y tener siempre hombres en cada sector. Pero ante Australia el resultado y la diferencia rápida se nubló y Australia encontró por dónde empezar a complicarlo con poco. Así, Cahill descontó sobre el final del PT, sacándole dos cabezas en el salto a un Gary Medel que jugó como zaguero.
 
En el complemento, Australia fue confianzudo y dispuesto a seguir faltándole el respeto. Le robó la pelota y dentro de sus limitaciones se las arreglaron para complicar de cara al gol. Hasta el final el partido se hizo denso, peleado, imprevisible. Cualquiera que la metiera iba a hacer justicia y, cuando no había más tiempo, Beausejour sentenció el 3-1, sufrido pero no inmerecido.